Jugar ajedrez reduce la demencia
Por Leticia Montagner
El 20 de julio se celebra el Día Mundial del Ajedrez, proclamado por la ONU en 2019, un antiguo y tradicional juego de mesa que requiere de una gran destreza y agilidad mental, cuyo origen más aceptado se remonta al siglo VI DC en la India.
En esta celebración vale la pena destacar estudios que demuestran la existencia de una correlación entre la práctica del ajedrez y la reducción de los efectos del deterioro cognitivo asociados con la demencia.
El centro especializado BrainCare, creado en 2011 con sede en Padua, Italia, se ocupa de la estimulación y mejora cognitiva de personas discapacitadas, pero también en personas normales e hiperactivas. Su directora es Anna Cantagallo, profesora en la universidad y coordinó la sección de Rehabilitación Neuropsicológica de 2006 a 2014.
Estudió el impacto del ajedrez como prueba de evaluación de procesos cognitivos,resolución de problemas y pericia. El ajedrez se basa principalmente en la activación rápida y consciente de diversos procesos como la memoria a largo plazo, resolución de problemas, autocontrol y teoría de la mente.
Comprobó que el ajedrez permitió reducir la frecuencia de delirios, alucinaciones, trastornos del pensamiento y patologías psiquiátricas como la psicosis esquizofrénica y el juego supone un factor protector contra la demencia.
Una publicación de Manuel Lillo-Crespo, titulado ChessPractice as a Protective Factor in Dementiade 2019, indica que hay una conexión entre la partida de ajedrez y la posibilidad de prevenir la demencia en personas no diagnosticadas.
Otro estudio publicado por New EnglandJournal of Medicine, de Coyleen 2003, centrado en 500 participantes mayores de 75 años que duró cinco años, mostró que los jugadores de ajedrez tienen menor riesgo de desarrollar demencia que los no jugadores. Quienes jugaban retrasaron los signos de demencia en año y medio, con 35 % menos de probabilidades de desarrollarla.
Lo anterior explicaría que las actividades mentales producen y fortalecen conexiones estimulando la neurogénesis y promueven cambios en el cerebro que ralentizan los síntomas de la demencia.
En síntesis, el ajedrez es más que un simple juego, puesto que su práctica repercute positivamente en el desarrollo de las habilidades cognitivas y el campo psicoeducativo; en términos pedagógicos, su práctica conlleva beneficios como concentración, aceptación de reglas, autoestima, responsabilidad, autocontrol, memoria, coordinación, creatividad, desarrollo de la mente y consecución de objetivos.
Hay que promover entre la niñez y jóvenes la práctica de este, que ya está considerado como deporte, para darle Jaque Mate a la demencia.

Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









