El PRI es un partido que desde su fundación ha estado en constante movimiento y se transforma conforme lo requiere cada momento de la vida pública.
Somos una fuerza política, que contrario a lo que ocurrió en otra época, se encuentra abierta, no sólo a la participación de la militancia, también a la de la sociedad civil. El gran impulso hacia la juventud, la defensa de las mujeres y la protección de las causas de las y los mexicanos, es parte de nuestro quehacer cotidiano.
En esta mística de renovar cuadros, como ha sido el reclamo social permanente, es que el PRI, como desde hace muchos años no sucedía, se abrió a la participación democrática para elegir a nuestra dirigencia nacional, en la que resultaron electos de manera decidida, Alejandro Moreno Cárdenas y Carolina Viggiano Austria, como presidente y secretaria general, respectivamente.
Desde luego, esta nueva forma de hacer política, la cual centra su atención en la militancia y el contacto permanente en tierra y no en la comodidad de las oficinas, no es aceptada por quienes además de haber obtenido todo del PRI, (posiciones y cargos para ellos y sus grupos), se sienten aún con el “derecho” de exigir, cuando su actuación lastimó al pueblo de México y al Partido, por sus yerros, omisiones e indiferencia con quienes son la base y el motor del priismo: nuestros militantes.
Hoy, con argumentos que no convencen se dicen ofendidos por no ser “considerados”, pero olvidan de manera selectiva, cómo fue su actuación cuando eran quienes tomaban las decisiones, que, dicho sea de paso, fueron caóticas, basta recordar los resultados de las elecciones de 2015, 2016 y 2018, en los que el partido fue entregado a merced de los acuerdos cupulares e inconfesables de quienes se sentían sus dueños.
Es inverosímil que cuando en su momento, tuvieron la oportunidad de fortalecerlo y estar cerca de la militancia; en lugar de eso, abandonaron las causas que nos dieron origen y destino y se encasillaron en el privilegio de formar parte de la burocracia dorada.
Por esta razón, no nos asustan las renuncias de los campeones de las plurinominales porque su presencia en poco abona a la buena imagen del PRI, instituto político que es estigmatizado por su comportamiento deshonroso.
Es por ello por lo que este domingo 2 de julio, en todo el país, arrancamos una exitosa jornada de afiliación en la que ingresaron miles de nuevos militantes.
En Puebla, tan solo en un día la familia priista creció en 3 mil integrantes más, demostrando con ello que el PRI es un partido fuerte, que sigue siendo el semillero de liderazgos capaces que respondan ante los retos actuales.
Este instituto político sigue renovándose, sin olvidar a quienes han demostrado su lealtad al precursor de un México de oportunidades.









