Por Adriana Colchado
Esta semana se confirmó una de las incógnitas y preguntas existenciales más populares entre la humanidad, que nuestro planeta Tierra ha sido objeto de visitas por parte de entidades biológicas de origen extraterrestre, o en otras palabras: los marcianos llegaron ya, y llegaron bailando el cha,cha,cha.
Las recientes revelaciones acerca de la existencia de fenómenos aéreos no identificados (UAP) -la forma más moderna de decirle a los OVNIS- y a la ocultación de esta verdad por parte del gobierno de los Estados Unidos han sacudido los cimientos de nuestra percepción del universo y nuestras creencias acerca de la vida extraterrestre. Parece que finalmente, Jaime Maussan, el periodista mexicano reconocido por su exhaustiva y a veces risible investigación sobre la existencia de OVNIs, ha obtenido la validación que ha buscado durante años: «No estamos solos».
Gracias a David Grusch, exmilitar estadounidense con experiencia en la Oficina Nacional de Reconocimiento, hoy tenemos la seguridad de que alienígenas han visitado el planeta Tierra, pues bajo juramento en el Capitolio, dio testimonio de que el gobierno de EE.UU. ha estado operando en secreto, fuera de la supervisión del Congreso, con respecto a los UAP, incluso llegando a la recuperación de “vehículos técnicos de origen no humano” con «pilotos muertos no humanos».
Y si algo he aprendido de “La Ley y el Orden” es que en Estados Unidos dar testimonio bajo juramento es cosa seria, porque si te cachan una mentirilla, te toca bote.
Estas declaraciones pintan un cuadro inquietante de una realidad que va más allá de lo que muchos consideraban solo un buen argumento para películas de ciencia ficción. Si lo que Grusch sugiere es cierto, – porque todavía hay muchos escépticos- podríamos estar al borde de una nueva era en la que el progreso tecnológico basado en investigaciones extraterrestres son la norma, no la excepción.
En este contexto, probablemente AMLO no se vaya de Palacio sin antes crear la Secretaría del Bienestar Alienígena, dirigida por supuesto por Jaime Mausán.
Esta casi confirmación representa un cambio de paradigma global que va más allá de las lentes de la cultura popular. Si bien los memes, las teorías de conspiración, los videos de objetos volando sobre el Popocatépetl y la ficción cinematográfica han alimentado nuestra fascinación colectiva por los OVNIs y la vida extraterrestre, la realidad de su existencia plantea cuestiones de importancia crítica que trascienden estas manifestaciones ligeras y a menudo humorísticas.
En primer lugar, tiene implicaciones de seguridad nacional inmediatas. ¿Qué intenciones tienen estas entidades extraterrestres? ¿Serán con ALF que solo comen michis y hablan por teléfono o podrían sus acciones representar una amenaza para la seguridad de la Tierra y sus habitantes? – ojalá que no, porque no tenemos Vengadores que abran un portal con el Teseracto y los regresen a sus mundos.
Luego, si una potencia mundial, como Estados Unidos, está en posesión de evidencia sólida y tecnología avanzada de origen extraterrestre, además de restos biológicos ¿qué significa esto para el equilibrio global del poder? La realidad es que la posesión de tecnología extraterrestre puede cambiar el tablero geopolítico y generar una nueva carrera en la creación de armas, drogas o simplemente tecnología avanzada.
Yo solo sé que ahora que el mundo está enterado, esta información no puede ser exclusiva de alguien… y si en EU no se ponen la del Puebla con otras naciones, habrá “unos problemillas”.
O tal vez los gringos no sean los únicos con información… ¿Qué otras naciones tendrán evidencias sobre esto? La ocultación de la existencia de vida extraterrestre por parte de lo gobiernos sugiere una violación fundamental de la confianza pública. Ahora nos preguntamos ¿Qué otras verdades se nos han ocultado? La desvelación de esta gran verdad nos hace cuestionarnos sobre si debemos prepararnos para una invasión cual “La Guerra de los mundos”.
Por último, esta confirmación de vida extraterrestre nos obliga a retractarnos por todos los memes que le hicimos a Mafer Walker y a inscribirnos a la lista de espera para su escuela de idiomas.
Hasta aquí el chisme, lo viral, el tamal con crema… y también con pasas.









