En las últimas semanas, Islandia se ha visto envuelta en una intensa actividad volcánica y sísmica desde noviembre, que ha generado preocupación tanto a nivel local como internacional. Al menos se han reportado mil temblores, reportó la Oficina Meteorológica de Islandia (IMO).
La erupción del volcán Grindavik, motivada por la actividad sísmica, ha llevado a las autoridades a continuar con las medidas implementadas hace poco menos de un mes para garantizar la seguridad de la población y mitigar los posibles impactos adversos.
“Hasta ahora, la ciudad y su vital central eléctrica están a salvo”.
Sigurdur Ingi Johannsson, ministro de Infraestructura.
Al menos 4 mil 500 personas fueron evacuadas de la zona al suroeste de Islandia en la península de Reykjanes.
Según la IMO, se prevé que la erupción puede durar hasta diez días. Las expulsiones de magma en el punto más crítico se registraron con una altura de 120 metros y la calidad del aire se encuentra en condiciones críticas por los niveles de azufre, aunque actualmente las expulsiones han descendido a los 30 metros de altura.
«Creo que es muy difícil decir algo cuando la naturaleza está involucrada, pero como parece que se está preparando esta mañana hemos tenido bastante suerte con la ubicación y el desarrollo de la erupción, aún esperamos que continúe».
Sigurdur Ingi Johannsson, ministro de Infraestructura.
Por ello, el Gobierno islandés declaró el estado de emergencia con el objetivo de coordinar de manera efectiva las acciones de respuesta y proporcionar los recursos necesarios para hacer frente a esta crisis.
Las autoridades trabajan en estrecha colaboración con expertos geólogos y vulcanólogos para evaluar los riesgos y desarrollar estrategias de gestión de crisis.

Asimismo, se ha establecido un centro de coordinación de emergencias para asegurar una comunicación efectiva y una respuesta rápida ante cualquier eventualidad.
Islandia tiene en promedio una erupción cada cinco años; sin embargo, una situación tan crítica no había ocurrido desde 2010, cuando un volcán provocó la suspensión de vuelos durante varios días por el riesgo de las nubes de ceniza.
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