Tras disputar cuatro Juegos Olímpicos como velerista, la mexicana Tania Elías Calles competirá en los Juegos de París 2024, ahora como entrenadora de Elena Oetling, ya clasificada en la clase ILCA 6.
Con su larga experiencia en el mundo de la vela, Elías lamenta la «falta de cultura náutica de siglos» en un país como el suyo, decimoquinto del mundo por longitud de costa. Pero cree que «a largo plazo» las posibilidades son grandes.
Tania Elías y Elena Oetling disputan en Hyères la Semana Olímpica de Francia, en las proximidades de Marsella, donde se disputarán las pruebas olímpicas, para ajustar su preparación.
Tania señaló la importancia de las competencias para prepararse e identificar qué hay que mejorar, aunque, a pesar de las diferencias de condiciones, el oleaje es similar al de Marsella.
«Sin duda alguna vendrá posteriormente un entrenamiento grande en Marsella, en el mes de junio, para estar en la sede y estudiar los patrones de viento, entrenar con gente de nivel y estar listas para el momento de los Juegos».
Elena llegará con una segunda experiencia y está muy bien preparada.
«La flota de radial de mujeres tiene una capacidad de 43 atletas».
La experiencia adquirida ayudará a hacer un papel diferente a lo que fue Tokio, con más experiencia.

Para Elena, los segundos Juegos Olímpicos son diferentes, pues «cambia mucho la perspectiva». Está decidida a mejorar el resultado de la edición anterior, a disfrutar más del proceso del camino a los Juegos.
«Es un gran logro entender que no es un camino lineal, que hay subidas y bajadas y al final las cosas se van a acomodar.»
Elena busca estar dentro del Top 20 en Marsella.
Ante el cuestionamiento de que por qué México no tiene ninguna medalla olímpica en vela, Tania remarcó la falta de cultura náutica en el país, así como la falta de infraestructura y recursos.
Para Elena, los resultados son la suma de oportunidades, diferentes en cada atleta.
«Venir de un sistema como el nuestro, si se le puede llamar sistema, también te da otro tipo de habilidades, así que es una balanza».
Tania aplaude la paridad 50/50 entre participantes hombres y mujeres por primera vez en los Juegos Olímpicos.
«Como deportista, el mayor reto para mí no fue ser mujer, sino salir de un sistema deportivo en un país como el mío y, como sucede en muchos países de Latinoamérica, que tienen pocos recursos».
Ahora empieza a haber un movimiento para mentorear a más mujeres para que se vuelvan entrenadoras.
«Se ven más dentro del gremio, pero también como mujer se vuelve complejo para aquellas que están casadas, tienen familia, viajar con los bebés. Podría haber algún lugar donde tener a sus hijos, como si fuera otro lugar de trabajo».
World Sailing ha demostrado una sensibilidad creciente en materia de paridad y también en el traslado de una imagen positiva de los cuerpos de las regatistas. ‘Ser fuerte es bonito‘, asegura su responsable de Integridad, la extriatleta sudafricana Gillian Sanders.
Elena señala que eso es parte de los retos de ser mujer en el deporte. En su caso, el barco es sumamente físico y necesitan tener mucha fuerza.
«Tenemos que cambiar un poco nuestra apariencia física para lograr esos biotipos y aprender a entender que no es tan importante cómo nos veamos, sino el ‘performance’ y que estemos saludables. Vamos en buen camino y cada vez vemos más campañas publicitarias de grandes marcas de ropa para distintos tipos de cuerpo, no ves solamente la delgadita alta».
Elena afirmó que la vela olímpica está transicionando a ser un deporte más visual, más atractivo. Cree que los barcos pequeños son más tácticos y que esa transición hacia la tecnología es fantástica.
«Sin duda creo que es un camino que hay que seguir, pero sin perder la esencia de lo que formó el deporte de la vela».
Tania también mencionó que la relación se maneja con mucha cautela para cuidar la amistad, pero en el entrenamiento se guardan los roles respectivos para hacer lo mejor posible como equipo.
Elena señala que, aunque ella está arriba del barco, al final hay un montón de gente detrás que quizás no se ve ni se verán nunca.
«Sí tienes cierto equipo, desde la familia al psicólogo, el fisioterapeuta, pero ellos no pueden venir y terminas estando bastante sola. Ningún deporte es individual».
Fotos: EFE
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