La titular de la Secretaría de Gobernación, Luisa María Alcalde Luján, aseguró que es mentira que con la reforma al Poder Judicial de la Federación se busca que el Poder Ejecutivo controle a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
«Una de las principales mentiras o manipulaciones que se han dicho es que hay un interés por parte del Ejecutivo de controlar el Poder Judicial, en específico, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, lo cual es totalmente falso. Si esa fuese la intención, estaría sencillo, no haríamos ninguna reforma».
La funcionaria explicó que, sin la reforma, la próxima presidenta del país, Claudia Sheinbaum Pardo, podría elegir hasta cuatro ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Alcalde Luján señaló que, de acuerdo con la ley vigente, la presidenta propondría una terna de tres personas, por cada nuevo integrante de la Corte, y el Senado elegiría a uno, con una votación de las dos terceras partes de los legisladores.
En caso de no lograrse la votación de la mayoría calificada, la titular del ejecutivo Federal propondría una nueva terna de tres personas y si no se logra nuevamente la votación de las dos terceras partes de los integrantes del Senado, la presidenta elegiría de manera directa al próximo integrante de la Corte.
El procedimiento se repetiría hasta cuatro veces en el próximo Gobierno, debido a que cuatro ministros terminan sus periodos en la Corte y se deben elegir a los nuevos integrantes.
En el próximo Gobierno los ministros que terminan sus periodos son Luis María Aguilar Morales (diciembre 2024), Jorge Mario Pardo Rebolledo (febrero 2026), Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena (noviembre 2027) y Alberto Pérez Dayan (noviembre 2027); es decir que, a la mitad del siguiente sexenio, la presidenta tendría la mayoría con siete ministros de once que conforman la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
«A mitad del siguiente sexenio la presidenta tendría ya o podría tener la mayoría de los ministros de la Corte, siete de once. Si la intención fuese esa, pues simplemente no se haría ninguna reforma y se quedarían las cosas como están, pero no es el caso. La reforma lo que está planteando es que sea la ciudadanía la que participe, el pueblo de México, a través de un proceso democrático, que pueda acudir a las urnas y votar por quien considera son los mejores perfiles para ser ministros de la Corte, magistrados y jueces».
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