Varias fueron las ocasiones en las que el entonces mandatario poblano, el fallecido Luis Miguel Barbosa, fue desairado por el ahora expresidente de México, Andrés López Obrador, tal vez por la personalidad del primero o porque evitó sujetarse a ciertas indicaciones.
Una de esas rebeliones del originario de Zinacatepec fue rechazar la estrategia nacional IMSS-Bienestar, esa que de inmediato firmó quien le sustituyó a la hora de su muerte.
Lo que sí debe reconocerse al exmandatario fallecido es que, cuando él estuvo al frente del Poder Ejecutivo, los hospitales de salud no tenían las carencias que hoy presentan, tenían medicamentos suficientes y también insumos para que los galenos realizaran su trabajo.
«Con nosotros que no cuenten», fue lo que dijo Barbosa Huerta un día del mes de julio de 2022, para expresar su rechazo al IMSS Bienestar y señalar que en Puebla se defendería la autonomía de los servicios de salud.
La estrategia federal consistía en que el IMSS se haría cargo de la operación de los centros de salud, las clínicas y los hospitales de los estados a fin de «garantizar el derecho a la salud de las personas», pero en la práctica es todo lo contrario.
Desde que Puebla formalizó su adhesión al modelo IMSS-Bienestar, a través de un convenio de transferencia de recursos, comenzó el calvario de las familias poblanas.
Se han presentado manifestaciones en los Hospitales General de Cholula, del Niño Poblano, del Norte, por la escasez de insumos, medicamentos, sobre todo, para pacientes con cáncer, así como material en quirófanos.
Lo más triste es que para este 2025, Puebla fue la entidad que más disminuciones reales tuvo del Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA) con el (-) 75 por ciento. Esto significa que, mientras en 2024 recibió 5 mil 297 millones de pesos, para este año fueron destinados sólo mil 547 millones de pesos, es decir, la reducción fue de 3 mil 750 millones de pesos.
Curiosamente, las entidades que no están dentro de este modelo como Coahuila, Durango, Aguascalientes o Querétaro, tuvieron disminuciones presupuestales que no rebasaron el 10 por ciento.
Morena no sólo acabó con el Seguro Popular que daba servicios de salud a los mexicanos que más lo necesitaban, también dejó a su suerte a los poblanos que requieren ser atendidos en el sistema público. SOS.









