La relatora especial de la ONU Francesca Albanese cree que el plan del Gobierno de Donald Trump para Gaza es «lo opuesto» a una solución de paz; es la continuación de una «limpieza étnica» bajo un nuevo disfraz diplomático y por eso considera «necesario» crear una coalición alternativa a la llamada Junta de Paz.
«El ‘Plan Trump’ […] es continuar con la destrucción del pueblo palestino como tal en la poca tierra que les queda».
Albanese, quien publicó recientemente su último libro, Cuando el mundo duerme. Historias, palabras y heridas de Palestina (Galaxia Gutenberg), apuesta por reforzar los mecanismos de justicia internacional:
«El camino a la paz es respetar el derecho internacional, y no ha habido nada de eso».

La relatora denunció los planes de desarrollo comercial que implica el acuerdo:
«El plan de reconstruir Gaza sobre fosas comunes, sobre una escena del crimen, sin tener en cuenta los derechos de propiedad ni lo que fue destruido… Es la anarquía elevada a sistema».
Y frente a esta Junta de Paz, la mirada de la italiana está puesta en el Grupo de La Haya como contrapeso a la gestión de Washington.
«La solución la crean otros países, como el grupo de La Haya. Y espero realmente que España se una a este grupo en marzo porque es necesario crear una coalición contra esta ‘Junta de Paz’ y devolver la discusión a las Naciones Unidas», sostuvo al subrayar que la ONU «es la única organización multilateral, imperfecta como es, y debería estar funcionando».
Gaza ha despertado al mundo
A pesar de la tragedia, la experta, que ha denunciado en varios informes los crímenes cometidos desde los atentados del 7 de octubre de 2023 y también las alianzas comerciales e internacionales que los han permitido, percibe un cambio en la conciencia global.
«Gaza ha despertado al mundo en el sentido de que ha mostrado la pedagogía colonial que subyace, la de destruir a un grupo como tal», un «genocidio» que cuenta con la complicidad de actores privados, desde fabricantes de armas hasta bancos y fondos de pensiones.
Albanese vinculó este «despertar» a las movilizaciones mundiales que ya no son solo por Gaza, sino contra la «tiranía ultracapitalista» que afecta también a otros conflictos como Sudán o el Congo, e incluso a Europa.
«Está haciendo que la gente piense en la interseccionalidad de las luchas», apuntó mientras criticó que Occidente permanezca desinteresado por el Sur Global, ignorando que lo que ocurre allí «está conectado con los mismos intereses financieros y políticos que socavan nuestra propia estabilidad».
Sin embargo, advirtió que lo que permanece inalterable es «la connivencia política con el imperialismo estadounidense, del cual Israel es una función importante de control y dominación en la región árabe».
Polarización y deshumanización
Tras más de dos años desde el 7 de octubre, Albanese consideró que lo que más ha cambiado en la percepción global es que «hay una polarización enorme entre lo progenocidio y lo antigenocidio […], no hay camino intermedio: o estás en contra y lo manifiestas, o te arriesgas a ser cómplice por acción u omisión».
Fue una de las primeras voces de alto nivel que calificó de genocidio lo que ocurre en Gaza y aseguró que realmente «podríamos haberlo llamado ‘peras y manzanas’ y los políticos proisraelíes habrían seguido negándolo. Llamarlo genocidio pone la atención en lo que se está borrando: su humanidad».
«Me pregunto realmente cómo la gente en el poder puede vivir con estas imágenes de personas siendo convertidas en miseria total… Madres que ven morir a sus hijos de hipotermia en sus brazos. No hace falta ser propalestino, se trata de la dignidad humana. No puedo creer que llamemos a esta monstruosidad una ‘guerra’. Una guerra debería perdonar a los civiles y esto es una guerra contra los civiles».
A pesar de las «cicatrices profundas», la relatora cree en la posibilidad de sanar, recordando que hoy hay judíos regresando a Alemania. Sin embargo, advirtió que «el trauma, cuando no sana adecuadamente, produce violencia».
El coste personal
Por sus informes, el Gobierno estadounidense emitió sanciones en su contra, en un movimiento inédito contra una funcionaria de la ONU, lo que le ha pasado factura.
«Llevo siete meses sin poder acceder a los ingresos de mi trabajo… Soy censurada financieramente por haber expuesto crímenes en nombre de la ONU», denunció, calificándolo como una medida ‘ad personam’ que debería indignar a la comunidad internacional, pero ante la que considera que no ha recibido el apoyo suficiente.
"Los estados que tienen la responsabilidad de protegerme me han dejado sola" @FranceskAlbs es una rara avis en la diplomacia internacional, una asesora de la ONU que no teme llamar genocidio a un genocidio. Es unánimemente admirada entre los palestinos y odiada por los… pic.twitter.com/UA3xCy2AwE
— Javier Gallego Crudo (@carnecrudaradio) February 6, 2026
Pese a todo, Francesca Albanese se niega a rendirse.
«Cuando me preguntas qué es la esperanza… espero que otros hagan lo que yo hago, que otros hagan lo que los palestinos o los activistas hacen».
Para la relatora, la esperanza no es una espera, sino una acción colectiva frente a la impunidad.
Irene Escudero / EFE
Fotos de EFE y Facebook @traficantes.desuenos
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