Hace 40 años en las mismas paredes en las que hoy se exhiben figuras de yeso religiosas pintadas a mano y piezas navideñas, nació la Juguetería Ramírez, uno de los primeros comercios de artesanos en establecerse en Amozoc.
Se llama juguetería al establecimiento donde se fabrican y venden las artesanías que antes se elaboraban con yeso, por eso la mayoría de los locales ubicados en la 2 Oriente en el centro de Amozoc se distinguen por ese nombre.
“Antes a los muñecos de barro se les decía juguetes y entonces mucha gente decía artesanías, juguete o jugueterías y por eso se le quedó el nombre de juguetería”.
Alfredo Ramírez, uno de los ocho hermanos que heredó el oficio.
Es diciembre y la mayoría de los talleres en el municipio ya sólo se dedican a la venta al menudeo y no a la producción, pues termina en octubre.

Por eso en la Juguetería Ramírez ya no hay rastro del yeso vertido en moldes, ni siquiera de los pinceles con pintura dorada de los nacimientos que exhiben en sus mostradores.
La historia de la familia Ramírez inicia con los abuelos de Alfredo, una pareja de alfareros que hacía piezas de nacimiento en barro, pero Concepción Rodríguez y Mario Ramírez, padres de Alfredo, pasaron de crear figuras en barro al yeso, pintándolas en óleo a mano, técnica que los hace diferentes a los demás artesanos de la región que han dejado a un lado los pinceles y prefieren otras técnicas.
“Uno creció desde pequeño envuelto en este tipo de situaciones y nos dábamos cuenta cómo hacían el juguete y cómo lo pintaban y de ahí surge la inquietud y le vas agarrando cariño al oficio, ahí fue como nosotros (somos ocho hermanos) nos adaptamos al tema de hacer artesanías”.
El proceso
Todo empieza con los moldes de fibra de vidrio y una especie de látex. La mezcla de yeso con agua se vierte en el molde con ligas alrededor, la figura comienza a tomar forma conforme se adhiere al molde, que se tapa y le dan la vuelta. Pasados cinco minutos se abre el molde y las piezas blancas están listas.
Las piezas se colocan bajo los rayos del sol y se les agrega un sellador para que no absorba de más la pintura y se desgaste menos. Los detalles, como las pestañas, la barba de Baltazar, Melchor o Gaspar, así como los bordes dorados en sus vestimentas, son el último paso.
Las figuras de los nacimientos son las más demandadas, por lo que se pueden producir a diario entre 50 y 80 piezas y en un año de 5 mil a 10 mil figuras. Los nacimientos van desde los 10 centímetros con un costo de 120 pesos y hasta los 80 centímetros que vale mil 400 pesos.

“Lamentablemente estamos tan cerca de Puebla y hay gente que no sabe que estamos produciendo y espero que visiten Amozoc y que puedan comprar los nacimientos”.
Alfredo da por ganada la batalla que inició hace unos años con los nacimientos chinos que estaban en el país.
Desde su óptica, las piezas asiáticas son más caras que las que se producen en este municipio a 20 minutos de la capital del estado.
No sólo hay nacimientos, también hay más figuras decorativas de la temporada navideña y en enero, los artesanos se encargan de restaurar y también crear a los niños Dios.
La familia Ramírez todavía resguarda los secretos y el amor por las artesanías de yeso, que distinguen a este municipio desde hace décadas.
Texto y fotos de Guadalupe Juárez / Identidad Puebla









