La llegada de un nuevo gobierno levantó grandes expectativas en la población, quien veía con esperanza que las promesas de campaña fueran una realidad como que bajara la gasolina, que la población tuviera bienestar o seguridad, más educación de calidad, y en tema político, que se abriera la participación.
Eso no ocurrió así, en los primeros meses de tomar posesión del cargo y de jurar proteger y hacer cumplir la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, el presidente de todos los mexicanos mantuvo el costo de los combustibles, cerró los refugios para mujeres, las estancias infantiles, los comedores comunitarios, con la excusa de la austeridad.
También comenzó a existir desabasto de medicamentos en hospitales, cayeron las inversiones para los estados y hasta el día de hoy permanece la amenaza de establecer un nuevo modelo educativo que promueve el adoctrinamiento de la población mexicana que usa la escuela pública.
Asimismo, la postura de Morena: división, encono y estigmatización llegó a los organismos autónomos, quienes han sufrido recortes presupuestales a los que se han tenido que ajustar, no sin antes sufrir descalificaciones y ser acusados de conspiracionistas y aliados de las supuestas prácticas nocivas que causaron daño al país.
Sin embargo, fueron los mismos ciudadanos quienes, bajo las nuevas políticas aplicadas a la población se organizaron, primero en redes sociales, espacio que buscaba ser dominado por el discurso populista y que hasta ahora ha encontrado la oposición civil, y después en las calles.
Esta fuerza generada de manera espontánea comenzó a organizarse en colectivos que en algunos casos se fueron constituyendo como organizaciones formalmente establecidas que pronto pusieron en la mesa la posibilidad de hacer una alianza ciudadana y partidista, en la que sumaran a los institutos opositores a las decisiones tomadas desde la administración federal.
Se han organizado diversas marchas nacionales: por la paz y la seguridad, contra las políticas implementadas en México o para pedir la renuncia del titular del Poder Ejecutivo, todas ellas con una amplia participación.
Este domingo, nuevamente, los ciudadanos se organizan para defender al Instituto Nacional Electoral (INE) que pretende ser sustituido por una reforma constitucional que debilitará la democracia de ser aprobada, con el fin de seguir construyendo el camino en el que se consolide un gobierno totalitario.









