El cumplimiento puntual de las reglas de construcción y el fortalecimiento de la cultura de la prevención y la protección civil permitirá reducir al mínimo los riesgos mortales ante un sismo, consideró el especialista e integrante del Colegio de Ingenieros de Puebla, David Méndez Márquez.
En entrevista para El Heraldo de Puebla, señaló que culturalmente septiembre es considerado “el mes de los temblores” por los acontecimientos suscitados el 19 de septiembre de 1985 y “la tremenda coincidencia” el mismo día, pero 32 años después.
Destacó que el planeta está en constante acomodo de sus placas tectónicas y todo el tiempo está temblando y en su caso México está ubicado en una zona de alta sismicidad, por lo que en consecuencia es recurrente que se mueva la tierra en algunos puntos del país.

“Hay una teoría que, digamos es la más aceptada a nivel mundial en términos científicos, pues que nos habla de que de las distintas capas que tiene nuestro planeta la corteza terrestre no es homogénea y es la última el último estrato, digamos, que tiene distintos grosores va alrededor de 30 Kilómetros y está fracturada en distintas partes esto, entonces, está en constante movimiento y entonces estas placas que se van acomodando permanentemente están chocando o separándose entre sí”.
Expresó que desafortunadamente a pesar del avance de la tecnología todavía no es posible predecir cuando va temblar y la intensidad que tendrá el movimiento telúrico y únicamente se puede proyectar con una anticipación de dos a tres minutos un temblor, aunque hay ocasiones en los que son segundos antes cuando suena la alerta sísmica.
“Hoy afortunadamente tenemos ya distintos elementos que nos permiten conocer la presencia de un sismo con cierto tiempo de anticipación, en algunos casos son minutos y en algunos casos son segundos, pero dependiendo en la situación o el lugar en el que nos encontremos podemos determinar si nos si nos permite salir del lugar en donde estamos o más bien buscar un lugar lo más seguro posible”.
Precisó que todos los sismos son oscilatorios y trepidatorios y la forma como la perciben las personas dependen de la cercanía con el epicentro porque las ondas verticales se sienten con más intensidad cuando se está más cerca del origen y en los lugares más alejados solamente se vive la sensación de movimiento horizontal.

“Sí, todos los sismos tienen distintos tipos de ondas tanto horizontales como verticales y a la medida que van viajando esas ondas con el amortiguamiento que va teniendo la corteza se van atenuando, entonces, cuando son sismos muy cercanos las ondas verticales o que les llamamos sismos trepidatorios se siente mucho, por eso cuando han sido sismos aquí en surgen en la zona pues de la Mixteca todos decimos que fue trepidatorio, pero no, es porque está muy cerca y entonces esas ondas verticales todavía no se atenúan”.
Méndez Marquez apuntó que desde el terremoto de 1985 que se acudió y devastó a la Ciudad de México se inició el trabajo, concientización sobre la protección civil y el diseño de planes de contingencia para reaccionar de manera rápida y eficiente ante un fenómeno de la naturaleza.
“Prácticamente desde 1985, a partir de este sismo surge en nuestro país esta idea de que tenemos que aprender no solo a convivir sino a prepararnos para estar prevenidos cuando se generen este tipo de fenómenos, entender que son naturales y que en la medida que estemos mejor preparados en todos los aspectos tanto en lo personal, pero también a partir de cómo diseñamos nuestras construcciones y cómo las preparamos para que enfrenten justamente los sismos, pues vamos a salir obviamente mejor librado de ellos”.
En ese sentido, dijo que las actividades robustecieron lineamientos para la construcción de casas habitación y edificios, así como de obra pública para garantizar que ante un temblor las estructuras no resulten dañadas y pongan en riesgo a las personas que se encuentran en su interior.
“La ingeniería mexicana es reconocida a nivel mundial, digamos como una ingeniería, en ese sentido, de punta. Los reglamentos hoy en día son muchísimo más exigentes en relación a los distintos tipos de materiales con los que construimos nuestras edificaciones, las características con las que lo debemos hacer, justamente, para que sean capaces de enfrentar de mejor manera a los sismos, entonces, creo que esa es un asunto que tendremos que seguir mejorando en la medida que todo tipo de construcciones se apeguen de manera puntual al cumplimiento de los reglamentos vamos a estar más seguros, más protegidos poniendo siempre por delante todo la vida de las personas”.
Méndez Márquez convocó a los ciudadanos a tomar con seriedad los simulacros organizados por las autoridades y participar en ellos para saber cómo reaccionar ante un sismo, así como preparar en casa una maleta con documentos básicos y un botiquín para atender una emergencia.









