Hablar del ámbito independiente de la lucha libre es mencionar a Los Fúnebres, facción integrada por Aborigen Maldito, Misionero del Mal, Ente Maldito y el Hijo del Tarahumara, quienes se han consolidado como uno de los equipos rudos más recios en Puebla.
Los Fúnebres surgieron hace poco más de dos años por iniciativa del Hijo del Tarahumara y una plática con Emilio Coba, quienes idearon formar una facción retro que utilizara equipos como el calzoncillo y rodilleras, y que arriba del ring manejara diferentes tipos de lucha como la recia, clásica, a ras de lona y aérea.
“Anteriormente eran otros compañeros, otra facción. Al ver que no se entregaban al cien por ciento, se hacen unos cambios, se le hace el llamado a Ente (Maldito), Misionero (del mal) y Aborigen (Maldito) para ser parte de este proyecto. Es un proyecto donde es lucha recia, además es lucha clásica y no cualquiera lo maneja. Al ver que luchaban y que estaban como ‘abandonados’ se les hace la invitación y ya andan como estrellas en algunas arenas, entrenan mucho más, dedicados al gimnasio”.
Hijo del Tarahumara.
En entrevista para El Heraldo de Puebla, cada uno de los miembros compartió cuál es el aporte y el estilo que manejan durante los eventos:
Aborigen Maldito entró al mundo de la lucha libre hace 18 años por su papá, quien también entrenó pero nunca debutó de manera profesional, y de cierto modo está cumpliendo el sueño familiar.
“Soy más dinámico, soy un poco más aéreo, me gusta a ras de lona y la lucha recia”.

El Hijo del Tarahumara entrena desde los 8 años y, actualmente, lucha para continuar el legado de su padre.
“La lucha extrema, la gente me empezó a conocer en la lucha extrema, sé hacer la lucha clásica, pero ya me conocen por ese tipo de lucha. Me ha costado mi estilo, pero sé manejar todo tipo de lucha”.
Por su parte, Misionero del Mal es fan de la lucha libre desde que era niño y desde hace 10 años es luchador.
“Tratamos de encajar con todos los tipos de lucha, a ras de lona, clásica, extrema, vuelos y todo lo practicamos en el entrenamiento”. Misionero del Mal.
Ente Maldito sufrió violencia infantil, por lo que comenzó a entrenar bajo la tutela de Black Tiger para controlar la violencia contenida. Es luchador desde hace casi 20 años.
“Yo aporto la lucha a ras de lona. Se toma en cuenta la opinión de cada uno para el equipo, castigos, presentaciones. Somos un equipo en toda la extensión de la palabra y es lo que hemos aprendido, a respetarnos y a defendernos arriba del ring”.

A decir de Ente Maldito, gracias a sus buenas presentaciones en diferentes arenas, la facción ha “subido como la espuma” y, por lo consiguiente, se han enfrentado a todos los equipos habidos y por haber en Puebla. Incluso, por el nivel de violencia o lo recio que son arriba del cuadrilátero, sus rivales ya no toman a la ligera enfrentarlos. Asimismo, se han medido ante equipos de trascendencia nacional como “La Puerquiza Extrema”, “Los Rhinos” “Los del Rancho” y recientemente a los del “Sindicato Oscuro”.
Acerca de la conexión que han tenido con el público, están conscientes de que son ellos los que los posicionan, por eso toman los entrenamientos como si ya estuvieran luchando en una arena con mucha gente, para dar lo mejor de sí; además, para que desde el primer movimiento sepan qué tipo de zona están pisando y qué tipo de público hay en la arena.
“El público es el monstruo de mil cabezas. El público es el que siempre va a intimidar al luchador, pero todo eso lo logramos con base en entrenamientos, porque entrenamos como si estuviéramos luchando, porque te tienes que estar acoplando al monstruo. Afortunada o desafortunadamente, el público es el que te va a posicionar, te puede subir o te puede bajar, tienes que controlar y para eso son los entrenamientos”.
Fotos de Citlalli Tepale
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