La medallista de bronce en la plataforma de 10 metros sincronizados en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, Tatiana Ortiz, contenderá por el Premio Nacional de Deportes 2024 en la modalidad de trayectoria destacada en el deporte mexicano.
En entrevista exclusiva para El Heraldo de Puebla, la exclavadista mexicana recordó varios de los momentos que vivió durante los más de 20 años de trayectoria como atleta de alto rendimiento, desde los más felices hasta los más álgidos, como cuando vio que se alzaba la bandera de México por primera vez en la disciplina, el 12 de agosto de 2008, al lado de Paola Espinosa, lo que marcó un hito en la historia del olimpismo de nuestro país.
“Ya tiene varios años que me retiré y justo ahora me pareció muy importante e interesante participar, reunir todos los requisitos, presentar la documentación necesaria que marca la convocatoria para poder aplicar y ser candidata a este premio. Me siento muy contenta de tener esa emoción y esa motivación de competir por esto, de participar, y ha sido un proceso muy bonito”.
Presentar su candidatura para la modalidad de trayectoria deportiva hizo que Tatiana Ortiz desempolvara algunos de los periódicos que tenía guardados desde 1995, cuando tenía dos años de haber empezado en los clavados, hasta casi el final de su carrera, cuando comenzaban a surgir las redes sociales. El hecho de volver a ver notas de sus actuaciones y el paso del tiempo la hizo darse cuenta del legado que representó la medalla olímpica y el camino que dejó para las siguientes generaciones, sobre todo para las mujeres que han dejado el nombre de México en todo lo alto.
“Como es en la modalidad de trayectoria, fuimos la primera medalla en mujeres en clavados. Hasta ese momento (2008) habían pasado 56 años en los que ninguna mujer había ganado. La más cercana fue Mary José Alcalá en Barcelona 92, pero hasta Beijing 2008 ninguna mujer había accedido a esa medalla y después vino Londres (2012) se ganó otra medalla, en Tokio, a mi parecer pudimos abrir el camino para muchas (clavadistas) que venían atrás. Es poco un legado que dejamos en esa primera medalla. Demostramos que sí se podía”.
Durante varios años, después de la medalla, Tatiana no fue consciente de que su nombre estaba escrito en la historia del olimpismo mexicano porque siempre se trató de cumplir el sueño personal compartido con familiares, amigos y equipo que estuvieron al pie del cañón apoyando, dando ánimos, viendo todos los sacrificios que sorteó para lograr la presea. Actualmente, es cuando más está disfrutando de la medalla y de los recuerdos, gracias al proyecto social de talleres, conferencias y conversatorios, donde motiva, contagia y habla de la disciplina que se necesita para ser medallista olímpica.
“Esa medalla la disfrutas desde antes cuando la vas construyendo. La disfrutas el día que te la ponen en el cuello, que corres y abrazas a tus papás y lloras de la emoción. Tu cuerpo está sacando emociones y mucha alegría y la sigues disfrutando para el resto de tus días. Es algo que te marca para siempre y siempre es un muy buen recuerdo”.
La clavadista comentó que ser medallista olímpica es un enorme compromiso con la comunidad deportiva para ser ese referente que motiva.
Tatiana Ortiz se retiró en 2012 poco después de la Copa del Mundo de Londres; sin embargo, a lo largo de su trayectoria ganó prácticamente todo lo que compitió como en Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos, Juegos Mundiales Universitarios, FINA Diving World Series, Grand Prix, entre otros triunfos nacionales e internacionales.
Foto: cortesía
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