El río Atoyac es algo así como esos proyectos que parecen un barril sin fondo. Su saneamiento ha sido promesa que se repite sexenio tras sexenio sin que exista realmente una solución.
A lo largo de la cuenca se encuentran 22 municipios del lado de Puebla, donde habitan 2.3 millones de personas están en riesgo por la contaminación.
Casos de cáncer, abortos y enfermedades gastrointestinales se relacionan con la toxicidad del rio, mismo que contiene algunos metales pesados que son nocivos para la salud humana y que hace unos años, el centro Fray Julián Garcés detectó.
Seguramente poco ha cambiado para quienes viven en municipios como Chiautzingo, Coronango, Cuautlancingo, Domingo Arenas, San Matías Tlalancaleca, San Gregorio Atzompa, San Martín Texmelucan, Juan C. Bonilla, San Andrés Cholula, San Felipe Teotlalcingo, San Miguel Xoxtla y Tlaltenango, y algunas zonas de Amozoc, Huejotzingo, Calpan, Ocoyucan, San Pedro Cholula, Puebla, Tzicatlacoyan, Tlahuapan, San Salvador el Verde o San Jerónimo Tecuanipan, pues siguen conviviendo con el afluente.
El agua del Atoyac tiene alrededor de 333 mil 300 bacterias de «escherichia coli» por cada 100 mililitros, por ello, las infecciones son recurrentes. No solamente eso, diversas investigaciones han detectado la presencia de metales pesados, por lo cual los riesgos a la salud permanecen latentes.
La realidad es que, desde 2010 y con cada sexenio, el Río Atoyac recibe inversiones millonarias para su «saneamiento». De acuerdo con reportes periodísticos, en 20 años se han destinado hasta 4 mil 962 millones de pesos para lograr ese propósito sin éxito alguno.
Ahora que existe un anuncio de una nueva inversión de casi 234 millones de pesos, la pregunta que queda en el aire es, ¿realmente existe la posibilidad de limpiar parte del río o la supuesta inversión se sumará a los miles de millones que no han servido?
Surge además el cuestionamiento sobre las prioridades en estos momentos para la población, cuando en el estado existe un deterioro importante de los servicios básicos, que no se registró con anteriores administraciones, y si destinar ese recurso del erario será la mejor decisión.
Por otro lado, habrá que esperar si realmente existe la disposición de gastar en un proyecto que ha fracasado, ya que el gobierno de Morena está sumamente endeudado.








