Mientras el mundo celebra el Día Mundial de la Infancia, en Gaza los cuerpos de varios niños palestinos yacen inertes, envueltos en sábanas sobre el suelo polvoriento, tras morir en la última oleada de ataques israelíes en el enclave.
«Eran niños pequeños, tres niños junto con su madre y su padre», dice una mujer sobre algunas de las víctimas a las afueras de la morgue, donde los gazatíes acuden a recuperar los cuerpos de sus seres queridos entre el llanto y la desesperación.
En total, 36 gazatíes murieron, dieciocho en la ciudad de Gaza y dieciocho al sur de la Franja, en la última incursión israelí, después de que, según afirmó el Ejército, «varios terroristas» abrieran fuego contra las tropas en Jan Yunis (sur del enclave), ataques que Hamás desmintió y en los que no resultó herido ningún soldado israelí.
«Estaba a 300 metros de la línea amarilla», dijo el padre del fallecido Moumin Mohamed Bulbul, que fue alcanzado por un proyectil israelí dentro de su casa.
«(Moumin Mohamed Bulbul) estaba allí con las niñas, sentados, sin ningún problema, sin nada. Nos bombardearon con un proyectil de tanque», contó el abuelo mientras consolaba entre abrazos y lágrimas a sus nietas.
Para este gazatí, la guerra no ha terminado:
«Israel matando gente y destruyendo casas cada día.
“Nuestro alrededor se volvió oscuridad»
En más de dos años de conflicto, Gaza es escombros y viviendas reducidas a paredes incompletas donde se pueden ver los impactos de los proyectiles israelíes.
En una de ellas se refugiaba la familia de Abou Mohamed Yassin cuando comenzaron los ataques este miércoles.
«Estábamos a punto de levantarnos para la oración del Magreb (atardecer) cuando, de repente, cayó el primer proyectil, luego un segundo, y de repente todo a nuestro alrededor se volvió oscuridad. Ni avisaron ni nada. Nosotros somos civiles, tenemos niños, hay mujeres embarazadas. La esposa de mi hijo está embarazada de siete meses y resultó herida, y mis hijos también resultaron heridos».
Mohamed Yassin, mientras recuperaba entre las ruinas y el polvo un saco vacío de harina, añadió que la detonación provocó que el cuerpo de una mujer que nunca había visto apareciera después entre los escombros de su casa.
Hoy los gazatíes lloran a las víctimas, a los niños, mientras otros recolectan sus pertenencias entre los escombros, como si buscaran tesoros entre las ruinas.
Las familias se abrazan; madres lloran a sus hijos muertos mientras otras intentan cuidar a los suyos y se refugian en las ruinas de viviendas destruidas, colocando mantas sobre el suelo para acostar a sus niños y separarlos del polvo que dejan las explosiones pasadas.
Con ropa sucia y la piel impregnada de polvo, los palestinos se refugian de las condiciones cambiantes del clima en los restos de las infraestructuras que aún están en pie.
#DíaMundialdelaInfancia En #Gaza, la infancia está al límite: niños y niñas viven entre ruinas, sin refugio y con frío. Duermen a la intemperie, enferman sin poder ser atendidos y cargan traumas que no deberían soportar. La niñez está siendo devastada. https://t.co/jMonW8szym pic.twitter.com/myn7DOTZX1
— UNRWA.es (@UNRWAes) November 20, 2025
312 gazatíes muertos tras el alto al fuego
Gaza, que con recelo celebraba el 10 de octubre la entrada en vigor del acuerdo de alto al fuego entre Israel y Hamás, ha sido escenario de una frágil tregua.
El Ministerio de Sanidad gazatí ha denunciado que desde ese día Israel ha violado el acuerdo en 393 ocasiones.
Entre el caos, grupos de familiares, como Mohamed Yassin, afirmaron que, si aún hay una tregua, es por su parte, porque «Israel bombardea cuando quiere» y «ellos no tienen que cumplir, porque así son los estándares del mundo injusto».
Según el Ministerio de Sanidad de Gaza, del Gobierno de Hamás, al menos 312 gazatíes han sido asesinados por Israel desde el comienzo del alto el fuego.
Con esas cifras, se eleva a 69 mil 546 el número de gazatíes muertos y a 170 mil 833 el de heridos en ataques israelíes desde que el Estado hebreo comenzara su ofensiva militar en el enclave palestino a raíz de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, en los que hubo más de mil 200 muertos y 251 rehenes.
Ahmad Awad / EFE
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