En México, se requieren hasta 4 mil 809.10 pesos para adquirir la canasta básica alimentaria y no alimentaria en zonas urbanas, mientras que en zonas rurales cuesta 3 mil 447.63 pesos, conforme la medición de Líneas de Pobreza que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El Inegi desarrolla esta referencia en torno a si los ingresos de la población son suficientes para adquirir bienes, servicios y alimentos que conforman las canastas alimentaria y no alimentaria, con base en el comportamiento del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).
El objetivo es establecer un umbral monetario para la medición de la Pobreza Multidimensional (PM) en México.
En ese contexto, la inflación general en noviembre fue del 3.8 por ciento anual. El cambio en el precio de esa canasta en el ámbito rural se ubicó por debajo de la inflación general anual, mientras que, en el caso del urbano, la superó.
El rubro de alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar y el de bistec de res (de cualquier parte que se saque) fueron los que más contribuyeron al incremento anual del valor monetario de la canasta alimentaria, además del alza en el precio de la leche pasteurizada.
Una familia requiere de 156.13 pesos mensuales para consumir leche, unos 127.91 pesos para 21 gramos día de bistec de res y 103.90 pesos para refresco, según la matriz que usa el Inegi de Contenido y valor monetario en la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (canasta alimentaria) en el ámbito urbano.
Los cambios anuales de las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI), referentes a la canasta alimentaria, fueron de 3.1 por ciento en el ámbito rural y de 4.4 por ciento en el urbano.
Foto de Mara González/Agencia Enfoque
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