Quien tuvo la oportunidad de escuchar el discurso de Ana Corina Sosa Machado en Noruega al recibir a nombre de su madre, María Corina Machado, el Premio Nobel de la Paz, se habrá dado cuenta de que, aquello que destruyó la democracia en Venezuela, se está repitiendo en México de la misma forma.
«Desde 1999, el régimen se dedicó a desmantelar nuestra democracia: violó la Constitución, falsificó nuestra historia, corrompió a las Fuerzas Armadas, purgó a los jueces independientes, censuró a la prensa, manipuló las elecciones, persiguió la disidencia y devastó nuestra biodiversidad», destacó. ¿Les suena conocido?
No tenemos dos décadas como los venezolanos, han sido solamente siete, en los cuales, el régimen de Morena se ha dedicado a violar nuestra Carta Magna, modificándola de la forma más burda, corrigiendo y parchando en muchos momentos un documento que ha dado viabilidad a nuestra democracia.
Se eliminaron los organismos autónomos para que no fueran vigilados, instituciones que servían de contrapeso como el Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública (INAI), dedicado a garantizar la transparencia, igual la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), que evitaba la creación de monopolios, además de cinco más.
Con una sobrerrepresentación avalada por el Instituto Nacional Electoral (INE) el bloque morenista y sus aliados, obtuvieron una mayoría calificada que no les correspondía, ya que su representación apenas rebasaba el 50 por ciento y fue de más del 70 por ciento, con lo que destruyó el Poder Judicial, para poner uno a modo del régimen, con perfiles que una y otra vez demuestran su inexperiencia.
Las Fuerzas Armadas, desde hace tiempo, se alejaron de su misión de proteger nuestra soberanía, pues fueron reducidas a ser simples constructoras, y en otros casos, barrenderos y escoltas de delincuentes, como pudimos ser testigos en el cuestionado operativo en Sinaloa, adhiriéndose a la política de abrazos al crimen organizado.
Hablemos también de la censura, que está presente en los gobiernos de izquierda, como la cuestionada Ley Censura en Puebla, ¿habremos de esperar a que el régimen persiga para desvivir a quienes alzan la voz, o los desplazamientos forzados a otras naciones por la violencia y la falta de oportunidades?, ¿qué tiene que pasar el pueblo de México para despertar?
Lo que es una realidad es que, este tipo de gobiernos, ilegítimos y autoritarios, no dejan el poder a través de procesos electorales. Venezuela es el ejemplo.









