La distribución de la riqueza, un gobierno inclusivo y la generación de valor agregado forman parte de la etapa final de la revolución agrícola, afirmó el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, quien destacó que el objetivo es que el productor obtenga mayores beneficios bajo un principio de bioética.
Señaló que el proyecto “5 de Mayo” apuesta por la riqueza comunitaria y subrayó que no se trata de una empresa del gobierno estatal, sino de los poblanos. “No es lo mismo vender la cereza del café en costal que ofrecer café soluble con tecnología”, puntualizó.
El mandatario destacó que este modelo integra tecnología, investigación y agronegocios a través de cooperativas, en un esquema donde el gobierno no sustituye a los empresarios, sino que acompaña a micro y pequeños productores para impulsar su desarrollo. “Se trata de una distribución de la riqueza con un gobierno inclusivo”, reiteró.
El agro utiliza 83% del agua disponible
En Puebla, el sector agropecuario y acuícola utiliza el 83% del agua disponible, por lo que su uso eficiente es una prioridad, informó la secretaria de Desarrollo Rural, Ana Laura Altamirano, al anunciar una inversión de 73 millones de pesos para apoyar 54 proyectos de tecnificación del riego.
Estos proyectos contemplan la rehabilitación de infraestructura hidroagrícola, la instalación de sistemas de riego y el uso de energía solar.
La funcionaria detalló que, de las más de 900 mil hectáreas de uso agrícola en el estado, solo 162 mil cuentan con riego, lo que representa el 18% de la superficie; sin embargo, en ellas se genera más de 12 mil millones de pesos, equivalentes al 44% del valor total de la producción agrícola.
En contraste, el 82% de la superficie es de temporal y depende de la lluvia. En Puebla se cultivan 142 cadenas productivas, lo que refleja su diversidad y vocación agrícola, aunque la disponibilidad de agua marca una diferencia clave en la productividad.
La agricultura de temporal se concentra en cultivos básicos como maíz, frijol y sorgo, fundamentales para la alimentación, pero altamente dependientes del clima. En cambio, el riego permite producir hortalizas, caña de azúcar, frutales y ornamentales, con mayor valor comercial y acceso a mercados.
Además, el uso de sistemas de riego tecnificado, semillas mejoradas, agricultura protegida y mecanización permite incrementar los rendimientos entre 200 y 350% en comparación con el temporal.
Por ejemplo, una hectárea con riego puede producir lo equivalente a tres o cuatro hectáreas de temporal. En el caso del maíz, el rendimiento promedio en temporal es de 1.5 toneladas por hectárea, mientras que con riego puede alcanzar hasta 10 toneladas.
En cultivos como el jitomate, una hectárea a cielo abierto produce alrededor de 45 toneladas, pero con riego y agricultura protegida puede llegar hasta 200 toneladas.
Los sistemas de riego tecnificado alcanzan eficiencias de entre 70 y 95%, mientras que en temporal el aprovechamiento de la lluvia es menor al 50%.
Finalmente, en la Mixteca poblana se apoyaron 121 reservorios de agua con una inversión de 18 millones de pesos, lo que permitió reducir el consumo hasta en 90% mediante sistemas de riego tecnificados.
Foto de x @SDRGobPue










