Especialistas de la Facultad de Ingeniería Civil de la Upaep advirtieron que México requiere fortalecer su infraestructura de monitoreo sísmico y fomentar una mayor cultura de prevención para reducir los riesgos ante futuros terremotos.
El profesor investigador Eduardo Ismael Hernández explicó que la actividad sísmica es permanente y que fenómenos recientes, como los dobletes y tripletes sísmicos registrados en distintos países, representan nuevos desafíos para la ingeniería, ya que obligan a replantear los modelos tradicionales de estimación del peligro sísmico.
Recordó que el sismo de magnitud 7.4 ocurrido el pasado 17 de julio frente a las costas de Chiapas acumulaba 665 réplicas hasta el 21 de julio, un comportamiento normal dentro del proceso de liberación de energía entre placas tectónicas.
El especialista señaló que uno de los principales retos es ampliar la red de monitoreo sísmico. Comparó que mientras el suroeste de California cuenta con alrededor de mil 500 estaciones, México dispone de unas 60 estaciones sismológicas completas y cerca de 500 estaciones de movimiento fuerte.
Por ello, propuso instalar al menos una estación de monitoreo en cada población con más de 20 mil habitantes, con el objetivo de generar información más precisa para mejorar los sistemas de alerta, calcular el peligro sísmico y diseñar infraestructura más segura.
Por su parte, el director de la Facultad de Ingeniería Civil de la Upaep, José Alberto Herrera Hernández, afirmó que reducir el riesgo sísmico depende de construcciones más seguras, una adecuada supervisión de las obras, el combate a la corrupción en el sector y el uso de tecnologías que permitan obtener información confiable para la toma de decisiones.
Los especialistas coincidieron en que, aunque los terremotos no pueden prevenirse, sí es posible disminuir sus consecuencias mediante investigación científica, mejor instrumentación, infraestructura resiliente y una adecuada gestión del riesgo.
Foto: Upaep









