Vicente L. Avendaño Fernández
La historia de la humanidad también es un relato de supervivencia
Las circunstancias que vivimos actualmente nos han puesto a reflexionar acerca del mundo en que vivimos. El riesgo al que nos enfrentamos ha hecho que algunos se percaten del valor real de las cosas, con lo cual podemos recordar lo que es prioritario, aunque no siempre se tome como tal.
Tener un celular de alta gama, muchos seguidores en redes, autos de lujo y algunas otras cosas que se han vuelto de objetos anhelados, los cuales salen sobrando cuando los confrontamos con algo tan importante como la salud. En ese sentido, hay tener una conciencia de lo que pasa, tener calma y no asumir posturas negativas, como lo puede ser tener miedo excesivo, creer y propagar información falsa o querer sacar provecho político de la tragedia.
En este sentido, hay que hacer un recuento de los episodios en los que el ser humano ha tenido grandes riesgos, pensemos en los primeros humanos que tuvieron que sortear dificultades frente al clima, algunos depredadores y la falta de alimentación. De ahí nos vamos a las primeras civilizaciones en donde los derechos y el respeto a la integridad física era algo todavía muy lejano.
Generalmente a los abogados les interesa la historia de la antigua Roma, por eso apreciamos las leyes, las construcciones y el arte, pero también ahí era lugar en donde una pieza de pan alcanzaba un gran valor ante la muchedumbre; así como una papa en la Francia hambrienta de los Luises.
Tenemos que recordar los episodios de la guerra, en los que la población civil tuvo que conseguir alimento de donde sea, llegando a comer prácticamente cualquier cosa que sea orgánica, actitud sumamente contrastante con la gente contemporánea que rechaza algún platillo por estar condimentado o tener un pellejo. Existe en la red un video en donde una señora mayor relata cómo su madre guardó con celo un chocolate, al interior de un campo de concentración nazi, el cual fue regalado a una mujer que necesitaba energía porque iba a dar a luz, situación que nos hace reflexionar acerca lo que puede significar algo que hoy vemos tan simple como un Carlos V o un Snickers.
A diferencia de discurso romántico oficial de la Revolución Mexicana, recordemos que esa época fue de muerte y destrucción para muchos miles de connacionales, en la cual el valor de una tortilla era muy alto.
En el contexto nacional actual, afortunadamente no tenemos la experiencia de sufrir por hambre, aun con todas las limitaciones, en nuestra nación cualquiera puede comer si se pone a trabajar, pero quizá alguno de ustedes ha experimentado la falta de alimento, como a un servidor le sucedió alguna ocasión cuando me perdí en un campamento, fue ahí donde entendí el magnánimo valor de la comida.
La Peste Negra arrasó con un tercio de Europa en el siglo XIV; la gripe española causó más decesos que la Primera Guerra Mundial; aparte de los desastres naturales como el terremoto de la Ciudad de México de 1985 o los tsunamis de diciembre de 2004, todos estos ejemplos de las desgracias que ha vivido el ser humano y que ha podido superar. Es entonces que ante esta pandemia hay que tomar las precauciones debidas, pero debemos entender que día a día tenemos que lidiar con múltiples riesgos, así como lo hicieron los primeros humanos, por lo que hay que levantar la mirada y luchar, conforme a nuestro tiempo y espacio, frente a las amenazas y no echarse para atrás, esa es la historia de la humanidad, nuestra historia por la supervivencia y la preservación de la especie.










