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La campaña de AMLO

“Los compromisos se cumplen”, termina el guión de los spots en la campaña del primer informe de gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Revisemos la campaña desde dos dimensiones:

1.         La vertiente de la comunicación institucional tradicional.

2.         La visión de gobierno de Andrés Manuel.

En el primer tema, podemos decir que las piezas son fieles a la concepción tradicional de la comunicación institucional mexicana.

Es decir. En el primer año, como en el último, particularmente, la premisa principal es cumplir.

Y en la frase de cierre de sus spots, el presidente hace uso de ese concepto.

En medio del gobierno se van dirigiendo a señalar que el país se va transformando, siempre poco a poco porque los que se fueron lo dejaron muy mal.

Así, en la tradicional forma, insisto.

No hay nada nuevo bajo el sol en cuanto a la producción de un spot de Enrique Peña Nieto o Felipe Calderón, y no lo hay porque la comunicación de gobierno juega con los mismos preceptos.

Ya en el segundo elemento de consideración, la visión de gobierno de Andrés Manuel, considera el régimen actual que debe diferenciarse en el fondo y no en la forma. Aunque eso contradice la forma de gobierno del presidente.

En la forma los spots son igualitos. El presidente en primer plano, de traje, corbata roja, camisa blanca y de fondo el Palacio Nacional.

Si vemos, la mayoría de sus acciones y dichos van dirigidos a ser diferente. “No somos iguales” es una expresión permanente que utiliza para señalar que este gobierno no es corrupto, como el anterior sí lo fue.

Si revisamos, los spots no traen numeralia de logros. Hay conceptos: “que el gobierno represente a todos… por el bien de todos, primero los pobres”. Esta frase, utilizada en su anterior campaña.

Incluso la última campaña de Peña Nieto vistió los spots con sus imágenes con gente, niños, adultos, mujeres, etc… elementos que le dan una imagen de cercanía ciudadana, a diferencia de las piezas actuales.

Esta versión es una joya: “No es para presumir pero soy un hombre de palabra… ya no hay sueldos de 700 mil pesos mensuales, no hay pensión millonarias para los expresidentes (sic)… ya no me cuidan 8 mil elementos del EMP, ya no hay avión presidencial, ya no hay atención médica privada para altos funcionarios que se hacían hasta cirugía plástica, hasta se estiraban a costillas del erario”.

Pero si vemos la realidad, sí hay avión presidencial –sólo que en lugar de pagar su mantenimiento usándolo, se paga sin usarlo, y se aumenta el tiempo de traslado del presidente al viajar en aerolíneas comerciales. Verdades a medias.

Y termino con la versión económica: “no han aumentado los impuestos, no han aumentado los precios de las gasolinas, el diésel, la luz, no ha aumentado la deuda pública, lo que aumentó fue el salario mínimo, 16% como no había sucedido en 36 años… ahora se está entregando a la gente humilde, a la gente pobre…”

El aumento al salario fue en lo declarativo, mas no hay indicios de que haya ocurrido en los bolsillos de los trabajadores, porque no aumenta por decreto.

Como siempre, el mejor análisis es el suyo.

Gracias y nos leemos mañana.

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