Seguramente has escuchado alguna vez los términos océanos rojos y océanos azules, relacionados con temas de negocios. Ambos términos se refieren a las condiciones del mercado donde pretendes vender tu producto o servicio.
Un océano rojo es aquel en el que no quieres estar como emprendedor, por la sencilla razón de que el rojo se refiere a la “sangre” de los emprendedores que se quedaron en el camino y fueron devorados por grandes tiburones empresariales, es decir empresas grandes, grupos transnacionales o con un gran capital económico. El pez grande se come al chico.
Cuando tu producto o servicio es un genérico, no presenta innovación o entra a un mercado altamente competido, se entiende que estás como emprendedor por entrar a nadar en un océano rojo y no es fácil salir vivo de un océano así.
Uno de los riesgos de entrar en un mercado altamente competido es la guerra de precios y una guerra así es muy difícil de ganar para un emprendedor. Si tu único diferenciador es el precio, más vale que te preocupes, el precio bajo es un elemento que fácilmente se iguala o se mejora por parte de un competidor.
Con respecto a los océanos azules, estos son los que debemos buscar como emprendedores, aquellos mercados que no están aún maduros o que no están altamente competidos. Esto no quiere decir que el emprendedor no pueda competir, más bien se refiere a que la alta creatividad y diferenciación del modelo de negocios del emprendedor es suficiente para convertir océanos rojos en azules.
La alta innovación, un nuevo enfoque para resolver un problema o una experiencia disruptiva son elementos que te permiten cómo emprendedor nadar en los tan anhelados océanos sin tiburones.
- ¿Tú cómo emprendedor atiendes un mercado altamente competido?
- ¿Que tan vulnerable eres a la competencia, a la guerra de precios, a las modas o a las contingencias comerciales?
Te invito a innovar para lograr que tu océano rojo se tiña de azul.










