Reconocido a nivel internacional por una prodigiosa voz, por la sensibilidad transmitida a la hora de interpretar y por su carisma, José José conquistó los corazones de millones de personas en el mundo de habla hispana.
La histórica interpretación de El triste, del maestro Roberto Cantoral, durante el Festival de la Canción Latina del Mundo en 1971, efectuado en el Teatro Ferrocarrilero de la capital mexicana, marcó su destino como la leyenda de la música romántica.
Pocos saben que José José llegó a ese certamen luego de ser inscrito para defender con dos temas el nombre de México, como lo estipulaba el reglamento de la competencia: Dos, del yucateco Wello Rivas, y El triste, de Cantoral.
A partir de ese momento emergió prácticamente del anonimato para erigirse como “El Príncipe de la Canción”, alias que lo acompañaría a partir de entonces. Este 28 de septiembre falleció a los 71 años en Miami, Florida (Estados Unidos), tras complicaciones de salud.
Tras el abandono del padre para irse a vivir con otra mujer, José José creyó que, llevando serenatas, por las que recibía una paga de 20 pesos cada una, podría ayudar al sostenimiento del hogar que estaba a punto de resquebrajarse.
Fue en 1965, gracias a una de esas serenatas, que tuvo la primera oportunidad para grabar un álbum en Discos Orfeón Dimsa, el cual no contó con éxitos. Tras esa aventura, que consideró un descalabro, se aventuró a formar con sus amigos de la colonia, Enrique Herrera y Gilberto Sánchez Galguera, un grupo de jazz y bossa nova al que bautizaron como Los PEG, aventura que duró menos de cinco años.
En 1968, luego de andar de aquí para allá, cantando en bares y restaurantes como los hoy desaparecidos El Señorial, en la Zona Rosa, y Apache 14, de los artistas Carmela y Rafael, la diosa fortuna se fijó en él.
Ignacio González y Armando Manzanero lo fueron a ver a El Apache y le presentaron al autor de La Bikina, el compositor y arreglista Rubén Fuentes, quien quedó impresionado por su forma de cantar.
Un año más tarde lo convencieron para grabar una producción discográfica en la entonces RCA Víctor; pero otra vez nada se logró ya que ejecutivos de la compañía consideraron que el disco no era comercial.
Sin embargo, el destino lo veía con mejores ojos y fue el productor discográfico Guillermo Infante quien le mostró el tema La nave del olvido, del letrista y compositor Dino Ramos, canción ganadora de un festival en Argentina.

En marzo de 1970 participó en el Segundo Festival de la Canción Latina del Mundo y aunque quedó en tercer lugar, detrás de Canción de amor y paz que interpretó la brasileña Claudia Brasil, y Con los brazos cruzados, que cantó Mirla Castellanos representando a Venezuela, José José despuntó hacia latitudes insospechadas.
El triste se convirtió en un éxito en todo el continente, incluso se editó en Rusia, Egipto, Israel y Japón, pero la fama por la que tanto había luchado le trajo innumerables pruebas que no pudo sortear.
En 1972 José José enfermó gravemente de una neumonía, incluso se paralizó su diafragma, lo que de momento afectó su voz y para siempre uno de sus pulmones; esto le cobraría una enorme factura por la constante ingesta de cortisona.
En esta década también incursionó en la pantalla grande con las cintas Buscando una sonrisa (1971); al año siguiente en Sueño de amor, con Verónica Castro y Sasha Montenegro, a la cual le siguió La carrera del millón (1973), con Nadia Milton.
Sin descuidar la música, José José se consagró con los álbumes Reencuentro (1977), Volcán (1978) y Lo pasado, pasado (1979). Con Secretos, grabado en España en 1984 y considerada la mejor producción en su carrera de cantante, logró vender más de 11 millones de copias.
Su prestigio como intérprete lo llevó a ser seleccionado para la grabación, en los Estudios Criteria de Miami, del tema Cantaré, cantarás, en el que participan connotados vocalistas latinoamericanos y que durante 1985 logran gran éxito en América Latina.
Ese mismo año protagonizó Gavilán o Paloma, al lado de Christian Bach, Gina Romand y Jorge Ortiz de Pinedo, entre otros actores; en este filme de corte autobiográfico plasmó triunfos y descalabros en su vida artística y profesional. Tres años más tarde intervino en la película Sabor a mí, dirigida por René Cardona júnior y basada en la vida del cantautor oaxaqueño Álvaro Carrillo.
Pese a sus problemas de salud, José José continuó haciendo producciones discográficas, tales como 40 y 20, Grandeza mexicana y Mujeriego, entre otras, las cuales obtuvieron múltiples discos de Oro y de Platino.
En 1995 participó en la película dirigida por Raúl Araiza Perdóname todo, al lado de Alejandra Ávalos, Arturo Beristáin, Sergio Jiménez y Alberto Pedret, entre otros actores.
Pero José José regresó a la música con el disco Tenampa, con la ayuda del cantautor Juan Gabriel y dos años más tarde lanzó El príncipe con trío, álbumes 1 y 2 (2009), así como Biografía en canción volumen 1, 2 y 3 (2013).
Asimismo, participó en la grabación de la producción «73 mil amaneceres», dedicada al Bicentenario de México y en la que también participan Marco Antonio Muñiz, María Victoria, Armando Manzanero y Olivia Gorra.









