Roberto Quintero
Una semana antes de la celebración el día mundial del turismo, recibimos la lamentable noticia de la muerte de Thomas Cook y no me refiero al gran emprendedor y fundador de esta empresa, quien dejara de existir en julio del año 1892, sino precisamente a su emprendimiento, la agencia de viajes más grande del mundo: The Thomas Cook Group.
La compañía fue fundada en 1841 y contaba con 21,000 colaboradores al momento de la declaración de quiebra.
Si hacemos una autopsia de lo ocurrido, podremos llegar a la conclusión que, la trágica muerte de la empresa se debió básicamente a tres factores.
1. Falta de innovación
El ciclo de vida de una empresa es similar al de una persona, nace, crece, y muere; Sin embargo, hay un método de “renacimiento” de las empresas y es precisamente la innovación, la cual no llegó nunca a Thomas Cook Group.
Parece que el modelo clásico de agencia de viajes que hizo tan exitosa a la empresa Thomas Cook no soportó lo embates de los hábitos de compra de las nuevas generaciones, las cuales ahora prefieren comprar los boletos de avión en línea, hospedarse en Airbnb y planear personalmente las actividades que realizarán durante el viaje.
2. Falta de cash flow
La empresa Thomas Cook no logró los créditos que pretendía por lo que se quedó sin “gasolina” para caminar, es decir la falta de flujo de efectivo no le permitió continuar operaciones.
En los emprendimientos ocurre algo similar, la principal causa de cierre no es la falta de ventas, sino la falta de capital de trabajo, de dinero para operar durante el ramp up o los tiempos de vacas flacas.
3. Enamoramiento del modelo de negocio
Seguramente los directivos de Thomas Cook tenían claro desde hace tiempo que la empresa no era sustentable, por lo menos con el modelo de negocios convencional de una agencia de viajes, tal vez hubiera sido menos doloroso iniciar el proceso de cierre unos años antes, y no hacerlo de manera abrupta por quedarse sin recursos para operar, dejando varados a más de 600 mil clientes alrededor del mundo.
Es común que los emprendedores nos enamoremos de nuestra empresa, a tal grado que perdamos la objetividad. Se vale enamorarse, pero de otras personas, nunca del modelo de negocio. Son muchas las empresas que, en un lento proceso de muerte, destruyen todo a su paso: familia, salud y patrimonio del emprendedor.
Son empresas que debieron cerrar hace tiempo.
¿Qué aprendemos de lo que ocurrió?
Hay un refrán que dicta “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”, el cierre de una empresa global como The Thomas Cook Group debe ser una fuente de aprendizaje para nosotros, te invito a responder las siguientes preguntas para saber si lo que mató a la empresa pudiera ser un riesgo para tu emprendimiento:
– ¿Hace cuánto tiempo no haces innovaciones en tu empresa?
– ¿Cuentas con un reporte de flujo de efectivo de tu empresa adicional al reporte de profit and loses? Para saber si cuentas con suficiente gasolina para continuar tu viaje emprendedor
– ¿Conoces las debilidades y amenazas de tu empresa, y actúas en consecuencia?
– ¿Estarías dispuesto a cerrarla si sabes que no tiene futuro?










