Roberto Quintero
“Emprender para abatir la desigualdad”
Nos ha tocado vivir un cambio de era, un tiempo lleno de retos en el ámbito social, comercial y político, lo que por supuesto tiene una relación con el emprendimiento. Como ya hemos comentado en esta columna, lo que para muchos parece un problema para el emprendedor es una oportunidad.
En la mayoría de países de América Latina, el reto de disminuir la desigualdad sigue pendiente. La diferencia entre los que más y los que menos tienen es abismal y vergonzosa.
Es precisamente a través del emprendimiento que se puede lograr una distribución más equitativa en el ingreso de la población, no olvidemos que el emprendedor de alto impacto es aquel que genera valor compartido, es decir su propuesta de valor y su responsabilidad empresarial le permite crear riqueza económica, social, intelectual, y espiritual para cada uno de los grupos de interés que conforman la empresa: Los accionistas, los directivos, los colaboradores y sus familias, los proveedores, los clientes y consumidores, la competencia, el medio ambiente, la comunidad y el gobierno.
El emprendedor de alto impacto es aquel que se preocupa y se ocupa por fortalecer su cadena de valor:
- Pagando salarios justos y ofreciendo un salario emocional
- Cumpliendo con sus proveedores
- Cubriendo sus impuestos correspondientes
- Ofreciendo productos y servicios de calidad a sus consumidores
Michael Porter señala que la frase “The business of business is business” ha sido sustituída por “The business of business is people”. El hombre y la mujer de negocios en la actualidad deben de ocuparse por generar utilidades en su empresa, pero a la vez respetar la vida y la dignidad de las personas además de cuidar el planeta.
La meta de las empresas en la actualidad debe contemplar los tres elementos:
“Prosperity, People and Planet”
Estamos conscientes de que las empresas deben generar valor económico, pero no debemos olvidar que las utilidades son como el oxígeno para las personas, imposible vivir sin él, pero no se vive solamente para respirar, tenemos un propósito que nos da sentido de vida. Así ocurre en las empresas, estas deben generar utilidades, pero su misión es mucho más trascendental que sólo generar utilidades, su misión es generar prosperidad, en toda la extensión de la palabra.
La empresa es una gran trinchera para humanizar a la sociedad, para lograr una comunidad más justa y fraterna.
La única manera de abatir la pobreza es generando valor compartido, procurando una economía con rostro humano y reconociendo que México es “la casa de todos”.










