Eugenio Yarce
Érase una vez
Seguramente algunos lectores recordarán que los domingos por la noche nos sentábamos alrededor de la televisión a ver “Teatro fantástico” conducido por Cachirulo. El programa daba vida a reyes, princesas, monstruos, duendes, brujas, hechiceros y príncipes que habitaban bosques y castillos ubicados en un mundo del pasado, lleno de magia y fantasía Como todo cuento comenzaba con la expresión “Érase una vez… “
Érase una vez, cuando una persona que buscaba tener una carrera exitosa, lo que hacía era formarse en un campo disciplinar o en una técnica, adquirir experiencia, lograr el dominio profesional, ofrecer resultados que al combinarlos con lealtad y perseverancia muy probablemente le permitirían ascender por la escalera organizacional y ocupar un puesto gerencial, en el que permanecería por un buen período de tiempo y después de unos 30 años jubilarse. La persona tenía claro lo que había que hacer, enseñar a otros, evaluar su desempeño, las reglas de juego eran dirigir y mantener el control, en fin… Érase una vez.
Hoy, la norma es el cambio constante, es disruptivo, incluso un directivo o dueño de empresa no tiene todas las respuestas, por lo que hay que cambiar la manera de dirigir y controlar, brindando apoyo y orientación a los colaboradores en lugar de instruirlos; procurar fomentarles la capacidad de adaptarse a entornos cambiantes de forma que se provoque innovación, compromiso y un ambiente de apertura. Este es un cambio drástico en el que la forma de conceptualizar y operar una organización se mueve a pasos agigantados a la era digital.(1)
Me ha tocado conversar del tema con empresarios, docentes, egresados y estudiantes de universidades y existe un acuerdo, un denominador común en prepararnos en las competencias blandas o soft skills con el fin de desplegarlas y de esta forma desarrollar en las organizaciones estrategia, el dilema queda en cómo hacerlo. Surgen entonces los consultores, los coach y los notables planes de desarrollo en soft skills. Palabras que tienen sus implicaciones dentro de las organizaciones, pareciera como si tuviéramos que ir al médico explicarles nuestro problema y proceder con un tratamiento.
Siguiendo con esta enunciada línea médica, hace unos días, un buen amigo, que no tiene una profesión relacionada con el management, y es odontólogo, me comentaba que uno de los puntos centrales para lograr una transformación está en las creencias, pues modificando estas convicciones podemos lograr cambios en nuestra forma de ver las cosas y en nuestros hábitos.
Cuando escuché la expresión cambiar la creencia me causo ruido, me vino a la mente modificar mis principios, mis valores; me envió un video y me sugirió unas lecturas, no voy a negar que le entre con recelo, y creo que fue el primero de los aprendizajes de esta nueva mirada en la que uno no sabe todo, y que se puede mostrar apertura para conocer distintos puntos de vista y permitirse la contemporización para aprender de ellos.
Si profesábamos que todo estaba resuelto, que se caminaba en ruta segura, recordemos que siempre podemos ser agentes de cambio que interactuamos con la sustancia misma de la que todo está hecho… Entonces podríamos seguir transformando.
- Ibarra H. Scoular A. The Leader as Coach. Harvard Business Review. November December 2019










