La mujer ha estado presente en el Ejército mexicano desde la Revolución, empero han recurrido a estrategias para participar de manera activa, como Valentina, quien en esa lucha se vistió de hombre para ingresar, pero causó baja al ser descubierta: «Razón de la separación: por ser mujer», reza el documento de deserción.
Por ejemplo, contó a Notimex la coronel de justicia militar Mariana de la Cruz Sánchez, la Escuela Militar de Enfermería era exclusivamente para mujeres, y apenas hace dos años admitió varones.

Notimex habló con cuatro mujeres militares que han destacado, por méritos propios, dentro del Ejército:
María Guadalupe Alavez Ortega
Mayor enfermera
Comisionada sección 5 del Estado Mayor de la Defensa Nacional
María Guadalupe Alavez Ortega tiene 25 años de antigüedad en el Ejército. Ingresó en 1994 -a los 17 años- a la entonces Escuela Militar para Enfermeras. Su camino ha sido de experiencias y aprendizajes. Tras graduarse fue enviada al Hospital Militar de Mazatlán, Sinaloa, como encargada del área de terapia intensiva.

Las vivencias han sido gratas para la mayor Alavez. A finales de febrero volvió del extranjero: estuvo un año como observadora militar en la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental, en África.
Alavez considera que el imaginario de que el Ejército es un “mundo de hombres” es un estigma para la institución desde su creación; ella aseguró que enfrentó dificultades para realizar lo que se propone, por ser mujer.
Ana Karen Gaytán Lugo
Subteniente cirujana dentista
Uno de sus sueños, desde pequeña era ingresar al Ejército, pues proviene de una familia de militares. Para ella portar el uniforme y las insignias es un orgullo. Entró a la Escuela Militar de Odontología, y está por cumplir cinco años en la institución.

Pese a que Ana Karen ingresó a la milicia cuando en esta se percibe más la inclusión de las mujeres, relató que, de acuerdo con los testimonios de sus padres -militares-, sí hay un cambio radical con respecto a la presencia femenina.
Ana Laura Iturralde Gil
Subteniente psicóloga
Ana Laura Iturralde Gil se enroló hace ocho años, cuando ya era licenciada en psicología, título que obtuvo en su natal Torreón, Coahuila; es jefa del grupo de evaluación clínica del Hospital Centro Militar.

Al terminar su carrera la subteniente migró a la Ciudad de México en busca de un empleo y, luego de enterarse de que se abrieron 50 vacantes en el Ejército, tras los exámenes y pruebas de admisión, se quedó.
“Vi una oportunidad de crecimiento personal y profesional. Me identifiqué con los valores que rigen a las Fuerzas Armadas, la disciplina y la estabilidad. Ha sido una experiencia grata, mejor de lo que yo pensaba. Me adapté, y aquí me han dado facilidades, he crecido mucho profesionalmente”, compartió.
Alexa Michelle Sánchez Bueno
Soldado auxiliar oficinista de la dirección general de comunicación social
Como Ana Laura, los pasos de Alexa la llevaron a la carrera castrense tras finalizar la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Lleva dos años de servicio, y sus actividades no las asume como un trabajo, sino como un pasatiempo.

Pasar de la vida civil a la militar también le significó un reto, pensaba que no se adaptaría a la disciplina que la rige. Tras dos años “ha sido en el trabajo en el que más ha durado, me apasiona. Portar el uniforme me gusta mucho”.
Es la responsable de realizar los videos que se comparten en redes sociales, en dicho material -como Youtuber- explica cuáles son las funciones del Ejército, las diferentes vacantes que ofrece, de las pruebas físicas, del sistema educativo militar y de cómo se vive en la institución.
Con información de Notimex
Fotos: Notimex









