Cuba no sólo ha ofrecido su espacio territorial para recibir pacientes que sufren a causa del coronavirus, como fue el caso del crucero Braemar, que la tarde del 18 de marzo desembarcó en un puerto de la isla con alrededor de mil personas a bordo, cinco de ellas portadoras de coronavirus; sino que, ante la expansión de este virus, también ha propiciado el envío de equipos médicos para combatir el COVID-19.
Italia, España, China y Venezuela han recibido misiones especiales de médicos cubanos que ofrecen sus conocimientos especializados para dar batalla al avance del coronavirus.
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Cuba ya tiene misiones de médicos en al menos 60 países y el programa lleva más de 50 años funcionando; su colaboración permite el crecimiento profesional e individual de los médicos y da apertura a generar mejoras e intercambio de conocimientos adquiridos en estas naciones.
Algunos de los viajes de los médicos van acompañados de un medicamento que hasta ahora han demostrado efectividad en gran parte de los casos: el interferón.

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El aporte de la isla antillana comenzó a formularse hace casi 40 años, en cooperación con médicos de Texas, que propusieron al gobierno cubano adentrarse en la producción del interferón.
El interferón, explica Luis Herrera, uno de los responsables del desarrollo actual de esa sustancia en la industria biotecnológica cubana, es una proteína de pequeño peso molecular que interfiere con la multiplicación de un virus en la célula.
La forma de actuación del interferón desencadena reacciones que interfieren con la multiplicación del virus, acción que le dio su nombre.
El científico explica que el COVID-19 es patológico. Hasta donde se ha podido averiguar, proviene de algún animal en China y es diferente a muchos otros virus que también se originan en el reino animal y pasan al hombre, pero sin hacerle mayores daños.
Herrera insiste en que la aplicación del interferón para evitar la reproducción del coronavirus no significa que se trate de una vacuna y también en que el combate al patógeno depende de que los sistemas de salud nacionales respondan con efectividad.

Tras insistir en que el interferón lleva a que el contagio tenga consecuencias poco agresivas, el especialista afirma que cualquier persona puede recibirlo, salvo algunos pocos casos específicos.
Pero para combatir por completo la enfermedad se requiere de la existencia de la vacuna. El Imperial College of London calcula que, hasta su creación y aprobación, en entre 12 y 18 meses, será imposible detener por completo esta enfermedad.

Cuba es uno más de los países que participa en las investigaciones internacionales, atendidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para concretar esta vacuna lo más rápido posible y así contrarrestar la enfermedad, que hasta el momento ha provocado más de 367 mil contagios y 16 mil muertes en todo el mundo.
Con información de Notimex
Fotos de Twitter @FonsiLoaiza, @CubaMINREX, @Alejand65735879 y Especial










