“El sentido de vida del emprendedor”
Roberto Quintero
Víctor Frankl fue un psicólogo judío sobreviviente del holocausto, en la segunda guerra mundial permaneció preso por más de dos años en un campo de concentración en la entonces Checoslovaquia.
Durante su cautiverio, Víctor fue testigo de situaciones terribles en contra de la vida, de la libertad y de la dignidad de miles de prisioneros, sin embargo durante su estancia observó, que no existía una correlación entre aquellos que sobrevivían por su edad o estado de salud, pero sí por la actitud ante la situación y su estado de ánimo. Aquellos que tenían un motivo para sobrevivir eran los que no morian. Descubrió que el tener un sentido de vida, puede mover montañas.
“El hombre no quiere la felicidad como tal, sino un motivo para ser feliz”.
Hace algunos años tuve la oportunidad de asistir a un encuentro de empresarios en Guayaquil, el motivo del evento era precisamente compartir ¿cuál podría ser? el sentido de vida del empresario latinoamericano, concluimos que en general, a los empresarios nos mueve un propósito: SERVIR, servir a los demás, a nuestra familia, a nuestros clientes, a nuestros colaboradores y sus familias, a nuestra comunidad.
La aventura de emprender puede ser un viaje tortuoso y complicado pero si tenemos un fin ulterior, más importante que lo económico o lo material, un motivo para impactar positivamente a nuestro entorno, entonces seguramente disfrutaremos mucho más este corto viaje llamado vida.
Como empresarios debemos evitar la frustración existencial, el éxito empresarial no es destino, sino camino, cada minuto y cada día que disfrutemos lo que hacemos y la manera en que lo hacemos, estaremos siendo exitosos.
El ser humano está llamado a la libertad, el emprendedor que no tiene paz, que no puede conciliar el sueño, o disfrutar de su familia o de sus amigos, no es libre, se ha vuelto prisionero de su propia empresa.
Tener un sentido de vida, hace que mujeres y hombres seamos capaces de soportar situaciones muy difíciles y de realizar lo que parecía imposible.
El amor es la meta más alta a la que puede aspirar el ser humano.
Como emprendedores:
- Procuremos ser buenas personas, gentiles y amorosas con los nuestros, y respetuosos y fraternos con aquellos que se cruzan en nuestro camino.
- Procurémonos en lo físico, lo espiritual y lo intelectual, hagamos ejercicio, mantengámonos sanos, no dejemos de platicar con el Buen Dios y no dejemos de leer, de aprender y de desaprender.
- Busquemos dejar un legado, la vida es corta, pero las buenas obras duran por siempre.
«Quien tiene un por qué para vivir, encontrará fácilmente el cómo».
Nietzche










