Dr. Enrique Navarrete Bolaños
El pasado sábado el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, el Licenciado Andres Manuel López Obrador dio a conocer el documento denominado “La nueva política económica en los tiempos del coronavirus”. Al ser un tema de mi interés, me di a la tarea de revisar el documento desde la perspectiva académica. Al plantear que propone una nueva política económica, busqué en el documento la respuesta a las siguientes tres preguntas básicas. ¿Qué? ¿Cómo? y ¿Para qué?
Sobre el qué:
En el proemio se establece claramente el qué; cambiar el modelo neoliberal al que se le imputa la concentración de la riqueza, corrupción y crecimiento económico con desigualdad y por ende el “abismo social” entre diferentes regiones, así como entre las ciudades y las áreas rurales. Lo anterior ha llevado a una situación de “desigualdad, desintegración social, migración y miseria”. La alternativa es un modelo de país basado en 5 principios, a saber; democracia, justicia, honestidad, austeridad y bienestar. En materia económica se establece que se busca no seguir las medidas anti cíclicas neoliberales que normalmente se recomiendan situaciones de recesión como la que ha provocado la pandemia del COVID-19.
Sobre el para qué:
En el para qué se entiende, en principio de cuentas, que se busca generar condiciones opuestas a las que generó el modelo neoliberal o neoporfirista. Aunque no se desarrollan como tal, puede uno ver algunos conceptos como “bienestar y felicidad del pueblo”, distribución justa de la riqueza, apoyos para el bienestar, etc.
Sobre el cómo:
Para explicar el cómo, enlista los múltiples programas de apoyo a distintos grupos que en el mes de mayo ascenderá a 120 mil millones de pesos, aunado a los 4 mil millones de dólares de remesas, con ello se busca aumentar el consumo y reactivar la economía rápidamente ya que se pretende llegar al 70% de las familias más necesitadas.
Adicionalmente, pone como un eje importante el combate a la corrupción, con ello se busca aumentar la recaudación, evitar fuga de recursos, y destinarlos al apoyo de los sectores vulnerables. Se plantea la estrategia de compras consolidadas como una vía para adquirir productos a precios competitivos.
Como académico intento visualizar el modelo económico que sustituirá al neoliberal y sus características. Será un modelo que tendrá apertura comercial, ya que el presidente menciona las ventajas que traerá el ratificado Tratado de Libre Comercio. También se congratula del aumento de las inversiones extranjeras, por lo que será un modelo abierto a la inversión extranjera. Se tienen un enfoque en la disciplina fiscal y una redistribución de gasto hacia los segmentos de la población con menos recursos. Veo una perspectiva en la cual la producción se fomenta desde la demanda. Se presenta un modelo menos liberal en cuanto al papel del gobierno, se establece que el gobierno intervendrá ya no para generar las condiciones de crecimiento económico sino propiciar el desarrollo que se convierta en un pueblo feliz.
A mí me preocupa la parte de la producción, y en este sentido se menciona que el crecimiento económico, la productividad y la competitividad no serán el objetivo de este modelo económico. La productividad, por ejemplo, significa poder producir más bienes utilizando los mismos recursos o menos recursos productivos, y al producir más hay más productos para toda la sociedad. En este modelo lo que se busca es “bienestar general de la población” pero se omite decir cómo se va a dar cuenta de que esto se logra. Reconoce el presidente que “…. debe crearse riqueza porque no puede distribuirse lo inexistente.” pero en su documento no deja claro cómo se va a crear dicha riqueza.
En este documento se reutilizan slogans de la campaña, pero sigue sin dejar claro, en primer lugar, cómo se va a medir el bienestar. ¿Cómo se podrá saber en cuánto disminuyó la pobreza?, ¿Cómo mejoró la distribución?, ¿En cuánto disminuyó el índice de analfabetismo?, ¿Cómo mejoró la salud? ¿En cuánto aumentó la felicidad del pueblo? En segundo lugar, al no haber un indicador que dé cuenta de cómo se medirán los logros, mucho menos se presenta una meta, con la cual se pueda tener una idea de lo que se logrará con esta nueva política. En tercer lugar, no se establece cuál va a ser el modelo económico, ya que da la impresión que será el mismo modelo de libre mercado (liberal), al que se le implementarán medidas de combate a la corrupción, y un mayor control del estado para redistribuir el ingreso.
Desde mi punto de vista, está muy claro el qué y el para qué, y yo comparto ambos. Lo que no me queda claro es el cómo y si eso no se tiene claro, se puede estar experimentando con el destino de millones de mexicanos.

Profesor de Tiempo Completo del Tecnológico de Monterrey en Puebla
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