El Heraldo de Puebla

En tiempo real

Sobrevivir al aislamiento por #COVID-19

¿Alguien sabe cómo sobrellevar la pandemia de COVID-19?

Pregunto porque yo no.

Le comparto.

A mediados de marzo comenzamos la emergencia sanitaria y desde entonces la hemos vivido de distinta forma por más de 90 días.

Se nos obligó entre otras cosas, al aislamiento, la sana distancia, el uso de cubrebocas, el lavado de manos y el estornudo de etiqueta, a cerrar gimnasios, restaurantes, escuelas, entre otras acciones.

Incluso pienso que compartirá conmigo las diversas y adversas reacciones que hemos vivido en esta etapa.

Sorpresa.

Preocupación.

Inquietud.

Ansiedad.

Enojo.

Aburrimiento.

Tristeza.

Desazón.

Y muy difícilmente, comodidad.

(Aunque debo confesarle que ya me está gustando eso de no salir a la calle, correr a las 6 de la mañana a la estación de radio aún a oscuras).

Tampoco extraño correr después del desayuno a una reunión en el centro de la ciudad o en una cafetería fifí con buen café a media mañana. (Ya sé que se me echarán encima, pero hasta el lunes de Hoy no circula me gustaba porque no salía de casa ni al OXXO).

De ninguna manera extraño llenar el tanque del auto cada domingo y pasar más de una hora en el tránsito y en trayectos.

Eso sí: he sentido como que me engaño a mí mismo, que trabajo menos de lo que me pagan, que no rinde el día porque hay que salir a recibir los garrafones del agua, darle de comer al gato, lavar los trastes y limpiar la casa los fines de semana.

Lo que sí me ha encantado es cortar el pasto y cuidar las plantas, y he descubierto en la jardinería una fascinante actividad, relajante y productiva.

He valorado más el trabajo doméstico, el cuidado de la casa, el esfuerzo de concentrarse en algo o “hacer zoom” pese al ruido de la vecina gritona, aguantar a la que camina en tacones a las 11 de la noche o el que saca al perro a media noche.

Aprendí que la rutina es quizá lo que da certezas a la vida familiar en medio del caos cotidiano. Lo que inspira una vida normal, apacible, segura.

Sin melodrama, comparto esto porque he experimentado profunda tristeza de no poder dar un abrazo a mis entrañables amigos, dar un beso a mis compañeras, acompañar a familiares en el ultimo adiós de uno de ellos y fundirme en un abrazo con mis papás y hermanos.

He sentido rabia de ver a los ambulantes valerles madre y seguir vendiendo en la calle con total impunidad, molestia de ver gente que sigue saliendo como si nada y a personas vulnerables que ignoran las medidas sin el menor recato.

Odio ver al presidente irresponsable por no usar cubrebocas, promover el desacato a Susana Distancia y ser testigo de cómo López-Gatell pasó de subsecretario científico creíble a sex symbol falaz.

Hemos dejado de celebrar “como se debe” los cumpleaños, el día de la madre, del padre, del maestro, el cumpleaños de mis padres y mi aniversario de bodas.

Lo único que espero es que este aislamiento valga la pena.

Que de verdad pronto recuperemos la libertad de tránsito y sobre todo se recupere la salud mental y económica de una sociedad que agoniza.

Gracias y nos leemos y escuchamos mañana en el podcast En tiempo real en Spotify desde las 5:00 horas, y de 7:00 a 9:30 en el noticiario de revista En Punto, por Arroba 96.1 FM, 920 AM y La Poderosa 90.7 FM. Me puede seguir en Twitter como @erickbecerra1 y en Facebook como @erickbecerramx.

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