El juicio a Emilio Lozoya, exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), amenaza con exponer años de supuestas malas prácticas en la compañía petrolera estatal y proporcionará un respaldo para que el presidente Andrés Manuel López Obrador ponga cara a la corrupción gubernamental que ha prometido limpiar.
Alguna vez un símbolo de la autosuficiencia y el ingenio mexicanos, Pemex se vio cada vez más acosada por acusaciones de corrupción y problemas financieros, aplastada por una montaña de deudas e impuestos.
La extradición a México de Emilio Lozoya, exdirector general de la firma estatal entre 2012 y 2016, por cargos de corrupción ha permitido a López Obrador identificar los problemas de la compañía y respaldar su afirmación de que gobiernos anteriores la llevaron a la ruina.
Tanto AMLO como la nueva gerencia de Pemex enfatizan que han logrado romper con lo que describen como prácticas corruptas del pasado.
El juicio a Lozoya podría impulsar la buena fortuna de AMLO en el periodo anterior a las elecciones legislativas de 2021. Aun así, crear un cambio duradero en la compañía probablemente resulte una tarea desalentadora, opinan analistas.
Los fiscales sostienen que, entre otras cosas, antes de convertirse en mandamás de Pemex, Lozoya solicitó y obtuvo fondos de la empresa brasileña Odebrecht, y canalizó dinero en efectivo para la campaña electoral del PRI en 2012 para el exmandatario Enrique Peña.
Luego, como jefe de Pemex, Lozoya retribuyó con jugosos contratos a Odebrecht e hizo lo mismo por la siderúrgica Altos Hornos de México (Ahmsa) después de recibir sobornos.

Odebrecht admitió haber pagado sobornos en México. Los jefes de Ahmsa han negado haber actuado mal, al igual que Lozoya.
Los abogados del exfuncionario han dicho que actuó siguiendo las órdenes de Peña. El expresidente mexicano no ha sido acusado y ha rechazado cualquier sospecha de irregularidades.
AMLO asegura que Lozoya ayudará a catalogar la corrupción bajo Peña, cuyo gobierno ha descrito como la culminación de un proyecto neoliberal de 36 años que alimentó la desigualdad y devastó México.
«El juicio al señor Lozoya va a ayudar mucho a que se aclaren estas cosas, se sepa qué sucedió y se siga combatiendo la corrupción y la impunidad».
En 2013 y 2014 Peña abrió el mercado energético a inversionistas privados, algunos de los cuales se unieron a exejecutivos de Pemex para pujar por lucrativos campos petroleros. Pero la carga tributaria se mantuvo alta y Pemex se endeudó aún más. Después de derrotar al PRI y acceder al poder en diciembre de 2018, AMLO detuvo la liberalización del mercado, que consideró un intento encubierto de privatizar a la petrolera estatal.
Lozoya debía enfrentar una audiencia judicial inicial el viernes cuando aterrizó en México. Sin embargo, fue llevado al hospital por problemas de salud. Los procedimientos deberían comenzar en los próximos días.
AMLO, cuyos niveles de aprobación han resultado erosionados por la recesión económica y su manejo de la pandemia del coronavirus, parece haber cosechado beneficios con el caso.

La medición diaria de su popularidad por la encuestadora Consulta Mitofsky ha aumentado todos los días desde que España dijo el 6 de julio que extraditaría a Lozoya.
El presidente, de 66 años, ha invertido un considerable capital político en revivir a Pemex, que emplea a unas 125 mil personas. Pero ello no será fácil, advierten sus opositores.
Con información de Reuters
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