Ernesto Ordaz Moreno
“No des a nadie lo que te pida, sino lo que entiendas que necesita; y soporta luego la ingratitud” (Miguel de Unamuno)
En la modernidad que nos ocupa, actuando en congruencia con la pandemia que sigue latente de manera preocupante en nuestra sociedad y la crisis económica que afecta a la mayoría de las personas, el respeto y el orden deben prevalecer en la comunicación que exista entre personas y entre éstas con las autoridades.
En ese contexto, debemos recordar que la Constitución General de la República reconoce y protege un Derecho Humano de gran importancia como lo es el Derecho de Petición, mismo que está contenido en su artículo 8º, en el que se considera que los particulares tenemos el derecho de pedirle a la autoridad, siempre que se cumplan con los requisitos siguientes: A) Se formule por escrito; B) de manera pacífica y respetuosa; C) la petición no ataque la moral, la vida privada, los derechos de terceros, no provoque un delito o perturbe el orden público.
En tal caso, si se cumple con estos requisitos, además de ser clara, precisa, concisa, sencilla y sustentada, la autoridad a la que se le hizo la petición, deberá acordar el escrito del particular y dárselo a conocer en breve término.
La trascendencia de este Derecho Fundamental es, ahora más que nunca, de vital importancia, pues las circunstancias actuales obligan a que, nosotros, el pueblo, tengamos una mayor participación e interacción con las autoridades, por lo que, debemos tener presente la manera para dirigirnos a ellas, sean del ámbito que sean, siempre con respeto, bien informados y con orden.
La ciudadanía de hoy debe ser más exigente con las autoridades y buscar tener una mayor comunicación con ellas, por lo que, una propuesta ágil, espontánea y creativa de comunicación con los miembros del gobierno puede generarse a través de las redes sociales, mediante el uso de las tecnologías de la información, sin olvidar el papel escrito, siempre que no implique afectar la sana distancia.
La intención de vernos más involucrados en los temas de la ciudad, del estado, del gobierno, trae aparejado una mayor transparencia y uso de la información púbica, además que, así, habremos de enriquecer no sólo a la democracia sino al federalismo, dado que, al final de cuentas, los gobernantes, los funcionarios de gobierno son servidores públicos, porque así lo decidimos a través de una elección (representación) o bien, porque laboran para una administración, pero son empleados de la ciudadanía y por ello, se deben a nosotros. La mayor cercanía de las personas se produce en su ciudad, por ello, al participar, se fortalece al municipio, el municipio al Estado, el Estado a la Federación.
En esa tesitura, los ciudadanos debemos pedirles no sólo la publicidad de su plan de trabajo, sino un análisis de la situación que guarda nuestra ciudad, cuales son los gastos indispensables para mantenerla, qué proyectos son prioritarios, cuáles son una necesidad, cuanto dinero se requiere para construirlos, cómo van a obtener los recursos para lograr sus objetivos, que programa de acciones van a ejecutar, entre otros temas. Ahora bien, esa información debe ser pública y de fácil acceso para cualquier ciudadano, independiente de la Ley de Ingresos, el Presupuesto de Egresos y la Ley de Transparencia, que son leyes elaboradas por el Poder Legislativo.
Por otro lado, esa comunicación activa y permanente con las autoridades, resulta para todos los temas, cualquier detalle, no debemos sentirnos limitados o con temor de preguntar, sólo debe cumplirse con el Derecho de Petición y obtendremos una respuesta, que también cumplirá o debe cumplir con el mandato constitucional. Al final, se trata que las autoridades rindan cuentas y ejecuten lo que prometieron, lo ofertado; dejemos atrás los gobiernos improvisados, sin rumbo, que nos hacen sentir inseguridad y temor o que generan desinformación. Vivamos nuestra democracia, no sólo en las elecciones, sino en cada momento. Si actuamos todos unidos, participando democráticamente, a pesar de equivocarnos, seguiremos un buen rumbo.
Los ciudadanos debemos exigir que las autoridades hagan lo mejor para beneficio de la comunidad. Las leyes están creadas para garantizar y fortalecer nuestras libertades, nuestros derechos humanos.
¡Debemos participar! Acompañemos a nuestras autoridades en la generación de una mejor comunicación, en cumplir los programas prestablecidos, tengamos una lista de comprobación para saber si están o no cumpliendo con lo ofertado; sólo así, dejaremos de quejarnos de forma individual y sin ninguna consecuencia que afecte a la autoridad, en los café, en las redes sociales, con comentarios de amargura, impotencia, desesperación, temor o angustia, ante unas circunstancias inciertas por falta de una buena comunicación, por desinformación. Provoquemos que las autoridades no respondan de forma evasiva, con incongruencias, con mentiras o con sobrada soberbia. La Constitución General tiene las respuestas a nuestras preguntas. Así, podremos evitar las manifestaciones y marchas violentas, alejar la incertidumbre y obtener información que permita planear a un futuro; al involucrarte de manera positiva, aportas para salir adelante, tanto de la pandemia como de la crisis que provocó.
Y tú, ¿qué esperas para estudiar, informarte y participar? La sociedad, la formas tú, la integramos todos.










