Leobardo Rodríguez
En el año 2009, la cadena estadounidense ABC, estrenó un reality show llamado Shark Tank, negociando con tiburones. El formato es simple y atractivo, un grupo de millonarios (tiburones) escuchan a diversos emprendedores que van en búsqueda de fondos para potenciar sus respectivos negocios. Cada uno de las y los expertos multimillonarios van encontrando las fortalezas y debilidades de los proyectos presentados y hacen ofertas para constituir alianzas que beneficien, tanto al tiburón como al emprendedor.
En México, la franquicia televisiva tiene su propia versión producida por el canal de Sony, en la primera temporada se constituyó un grupo de tiburones que entusiasmó a la audiencia. Empresarios de la talla de Carlos Bremer, Arturo Elías Ayub, Jorge Vergara, Rodrigo Herrera y Ana Victoria García, captaron la atención de quienes sueñan con tener un negocio propio. Conceptos como estados de resultados, valuación de una empresa, utilidades netas, utilidades brutas, apalancamiento y tasas de retorno provocaron que muchas personas intentaran saber más sobre la forma en la que se puede evaluar la viabilidad de un negocio y todos han acariciado la posibilidad de un día estar frente a los tiburones, presentando su idea genial y que alguno o todos le digan las palabras mágicas ¡Estoy dentro, tenemos un trato!
La compleja situación económica que se vive a nivel mundial ha propiciado que cada vez más gente busque la manera de comercializar algún producto o servicio, tanto en la formalidad, como en la informalidad, es decir, busca emprender algún negocio. Desafortunadamente, en américa latina no existen bases suficientes que permitan dar formalidad al proceso emprendedor, provocando que la mayoría de los emprendedores carezcan de habilidades y hábitos técnicos que los llevan a la indisciplina y falta de control, situación que muchas veces lleva al fracaso las ideas de negocio y terminen estrellándose en el muro de la frustración.
Andy Freire, un argentino experto en innovación y cultura organizacional, autor del libro pasión por emprender, plantea diversos puntos que ayudan a comprender la difícil travesía de llevar una idea de negocio y no claudicar en los pantanos de la cruda realidad. Su modelo parte de que el capital y el proyecto mismo son sumamente importantes en el proceso de emprendimiento, pero lo más valioso es el emprendedor, es la piedra que sostendrá todo el camino, si el emprendedor no resiste, todo el proceso fracasará. Detecta tres tipos de emprendedores, en el primero se encuentran los denominados “los luchadores”, son aquellos que ven el proceso de emprender como la única manera de subsistir, no los considera como auténticos emprendedores, porque no emprenden por convicción sino porque no les queda de otra. El segundo tipo es el de “los caza-olas”, para Freire, son aquellos que se montan en grandes ondas de moda, en busca de fortuna y el tercero son “los gladiadores”, los que sienten el proceso de emprender en la sangre y van a serlo independientemente del contexto.
Los emprendedores que están destinados al fracaso son los caza-olas, sobre todo porque al querer subirse en la inercia de una ola, pueden no estar listos para sortear las complicaciones que se presentan en el proceso, la parte dulce de emprender es la recepción de ganancias, pero para llegar a ese momento, hay que recorrer el complicado camino de aprender, desaprender y volver a aprender con mucha entereza y humildad.
El mismo autor considera que hay once condiciones que se deben cumplir para introducirte en el complejo bosque del emprendedurismo: primero, deseo de emancipación, es decir, el deseo ferviente de conseguir tu libertad e independencia; segundo, ser moderados en la ambición del dinero; tercero, tener pasión por la idea; cuarto, obsesionarse con los resultados; quinto, los grandes emprendedores sueñan pero sobre todo hacen, hacen y hacen; sexto, tener un profundo equilibrio profesional y personal, buscan la espiritualidad; séptimo, tener una permanente actitud de aprendiz; octavo, deben disfrutar el camino, está lleno de espinas, más vale saborear el viaje; noveno, tener una actitud optimista y una visión clara, habrá días muy malos, pero pronto llegarán los buenos; décimo, poseer una determinación a prueba de balas; onceavo, contar con la disposición de compartir éxitos, los grandes emprendedores siempre logran los triunfos, en equipo.
Sin duda, el proceso del emprendedurismo es mucho más que tener una idea genial y tratar de comercializarla, se trata de un continuo camino de aprendizaje e innovación.
Posdata : Emilio Lozoya rompió la burbuja de amor creada en redes sociales, el romance de los cantantes Belinda y Christian Nodal se vio empañada por las declaraciones del ex director de PEMEX, la FGR informó que han sido señalados el ex presidente Peña Nieto y Luis Videgaray en el escandaloso caso de Odebretch, y como era de esperarse el amor dejó de estar en el aire.










