El Heraldo de Puebla

La escuela… a prueba

Blanca Alcalá

El inicio del nuevo ciclo escolar presenta numerosos desafíos. En marzo pasado, más de 1 millón 400 mil alumnos, niños y jóvenes de todo el mundo se vieron afectados por el cierre precipitado de escuelas ante el surgimiento de la pandemia. El regreso a clases, que no a las escuelas, se ha decidido principalmente en aquellos países con calendario septiembre-junio.  

En los últimos días se ha hablado mucho de las cuotas de inscripción “voluntarias” en las escuelas públicas, del costo de la lista de útiles escolares que puede llegar a 12 mil pesos para un chico de  primaria en un establecimiento privado, de los  requerimientos para la era digital:  tablets o computadoras que, para muchas familias que lidian con la crisis económica y de salud, resultan una carga adicional, casi inviable cuando son dos o más hijos en edad escolar. A ello habrá que sumar los pagos por uso de internet, electricidad, etc. Problemas, muchos de ellos, palpables y sin resolver, a los que se suman nuevas interrogantes que exceden la cotidianidad, pero cuyo impacto y trascendencia ponen a prueba la educación formal en México y en el mundo.

La UNESCO ha señalado que la crisis ofrece a los sistemas educativos una gran oportunidad. Algunas ciudades, identificadas como ciudades del aprendizaje, se han dado a la tarea de desarrollar buenas prácticas en torno al momento que se vive, coadyuvando en los ámbitos educativos y de salud. En Wuhan (China), punto focal donde se inició la pandemia, más de un millón de alumnos que asisten a clases virtuales abordan temas vinculados con el virus. En la ciudad italiana de Turín, en apoyo a las instituciones educativas, el gobierno ha impulsado el desarrollo de métodos innovadores para pasar, del cara a cara, a actividades pedagógicas en línea. En Sao Paulo, Brasil, se identificó que las clases a distancia crean nuevas desigualdades particularmente para aquellos niños que se beneficiaban con los programas de alimentación escolar que fueron suspendidos. En la ciudad de Kashan (Irán), bajo el lema “Cada casa es un centro de salud”, los programas televisivos enseñan a los iraníes cómo prevenir la enfermedad causada por el nuevo coronavirus. En México habremos de observar, a partir de esta semana, cómo se realiza el mayor experimento de la historia en materia de educación, a través de plataformas y de la televisión comercial que ha cedido espacios para la educación pública. 

Sin embargo, son muchas las interrogantes que surgen frente a lo que está ocurriendo, de cara a las soluciones planteadas y a las problemáticas no abordadas o apenas tocadas de manera parcial. Por ejemplo, ¿Cuáles son las consecuencias para la salud mental de los niños y el desarrollo social de los más jóvenes? ¿Cómo proteger a los niños , particularmente a las niñas, en hogares vulnerables, cuya condición de riesgo se incrementa al dejar de asistir a las escuelas que, además de ser centros de aprendizaje, son vehículos de protección social, de nutrición,  de salud y de apoyo afectivo?  La pandemia de ébola en África dejó amargas lecciones: niños, niñas y jóvenes se convirtieron en presas fáciles de explotación sexual; se incrementó el embarazo precoz entre adolescentes, y se generalizó la violencia hacia ellos. ¿Qué hacer para evitar el recrudecimiento de la pobreza, la malnutrición y el hambre, considerando que 370 millones de niños, de acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos, dejaron de recibir sus comidas escolares por el cierre de escuelas? ¿Cómo resolver el riesgo de rezago en el aprendizaje cuando la mitad de alumnos en el mundo no tiene acceso a una computadora? ¿Los alumnos que siguen el aprendizaje a distancia aprenden realmente? ¿Cómo resolver los temas de socialización, convivencia, y el aprendizaje de valores y derechos humanos que les permita, además de conocerlos, saber ejercerlos? ¿Qué hacer para que los educandos se vayan formando como ciudadanos comprometidos, capaces de construir sociedades justas y resilientes? ¿Qué políticas públicas deben desarrollarse ante una mayor deserción de jóvenes de secundaria y adolescentes mujeres que pueden volver a quedar rezagadas de la instrucción formal al recrudecerse patrones socioculturales que les asignan, como parte de su responsabilidad, las labores de la casa, el cuidado de sus hermanos, y que, en el peor de los casos, se ven amenazadas por la explotación económica o sexual?

Podemos seguir formulando muchas preguntas, algunas sobre los niños; otras sobre los padres, las madres de familia, jefas de hogar, que deben salir a trabajar y cuyos hijos tienen que permanecer en casa, o sobre qué sucederá con el personal docente. Hay una gran lista de etcéteras que deja en evidencia que son más las preguntas que las respuestas. Queda claro que, en este regreso a clases, la escuela está a prueba… Ojalá pase el examen.

@SoyBlancaAlcala
Blanca Alcalá
blancaalcalar

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