Ernesto Ordaz Moreno
“Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante” (Joaquín Salvador Lavado Tejón. Quino)
Un maestro me enseñó que todos quienes habitamos en México debemos leer y releer la Constitución Política, pues en ella encontramos todas las respuestas a nuestras inquietudes e interrogantes. Nuestra sociedad sería otra, si todos conociéramos los principios y los Derechos Humanos que se nos han reconocido, aunado a que cumpliéramos éstos. Todo depende de educación y por ello, siempre insisto en que debe formarse y enseñarse a los pequeños, a los jóvenes y a los adultos. Se trata de la curiosidad del saber, por ello, resulta bastante interesante el lema de la máxima casa de estudios de Puebla: “Pensar bien, para vivir mejor”.
En efecto, en el artículo 3º constitucional se regula lo referente a la educación en México. Este artículo es de gran importancia (como todos los demás) porque señala las bases sobre los que se construye la sociedad mexicana. La educación es un derecho y una obligación del gobierno de otorgarla, pero no debe ser cualquier educación, debe ser aquella que tienda a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano, fomentar el respeto a los Derechos Humanos y la conciencia de la solidaridad, independencia y justicia; una educación para luchar contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.
La educación se rige por un criterio democrático y en el mismo artículo se precisa que la “democracia” es un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo. La educación debe permitir la comprensión de nuestros problemas, aprovechar nuestros recursos, defender la independencia política, asegurarnos una independencia económica y acrecentar nuestra cultura.
Por ello, la educación debe contribuir a la mejor convivencia humana, fortalecer el aprecio y respeto por la diversidad cultural, la dignidad de la persona, la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos; para evitar los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos, o de individuos. Luego, para enseñar todo esto se requiere fortalecer la libertad de cátedra, promover la investigación y la discusión de ideas. En pocas palabras, la educación debe hacernos inteligentes en conocimientos y en emociones para que usemos la razón y hagamos efectiva la democracia constitucional, como sistema de vida con un constante mejoramiento económico, social y cultural de cada persona, pues una individualidad forma el todo.
Así, con educación, no se generaría el gran revuelo que causó la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la primera consulta popular que se llevará a cabo en la jornada electoral. Una consulta popular que es un ejercicio de “democracia directa”, en específico, prevista en el artículo 35, fracción VIII (ocho, en número romano) de la Constitución General, a pesar de que el pueblo se constituyó en una república representativa; por lo que entiendo que nuestra democracia se ejerce a través de representantes quienes conforman el Poder Legislativo.
Nuestra Constitución General nos refiere que todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. Y el pueblo se constituyó en una república representativa, democrática, laica y federal; que ejerce su “soberanía” por medio de los poderes de la Unión; Supremo Poder de la Federación que se divide para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
En ese sentido, todo órgano de gobierno forma parte del ámbito político de nuestro país y, por consecuencia, todos actúan y se circunscriben en la política. Tan es así que, todos los que ostentan algún cargo dentro del Legislativo, Ejecutivo o el Judicial, rinden una protesta para poder acceder al cargo público, en la que se comprometen a guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión, si no lo hacen así, la nación se los podrá demandar.
Ahora bien, la Consulta Popular se realiza a través de votación, el mismo día de la jornada electoral (a cargo del INE), respondiendo a una o varias preguntas sobre “temas de trascendencia nacional”, sin que puedan ser objeto de la consulta: a) la restricción de los derechos humanos; b) los principios contenidos en el artículo 40 constitucional, es decir, lo referente a que la voluntad del pueblo es la de constituirse en una república representativa, democrática, laica y federal, compuestos por estados, unidos en una federación; c) la materia electoral; d) los ingresos y gastos del Estado; e) la seguridad nacional; f) todo lo referente a las fuerzas armadas.
Ahora, le correspondió a la Suprema Corte resolver sobre la constitucionalidad de la materia de la consulta, que es de trascendencia nacional, y, para ello, debió analizar si ¿Repercute en la mayor parte del territorio nacional? o ¿Que impacte en una parte significativa de la población? Así como debió precisar si la pregunta deriva directamente de la materia, que no sea tendenciosa, que no contenga un juicio de valor; lenguaje neutro, sencillo, comprensible y que produzca una respuesta categórica en sentido positivo o negativo.
Clístenes, a quien se considera el fundador de la democracia en Grecia, Solón, quien hizo que todos los ciudadanos participaran en la Asamblea, y Pericles con su “isegoría” o derecho igualitario a hablar en la asamblea, supieron lo difícil que era hacer participar a toda una población; por ello, la democracia moderna en la que el gobierno debe reflejar y expresar el sentir del pueblo, se vuelve costosa.
Las decisiones adoptadas en política siempre serán sujetas al devenir de la historia, pero sólo deben cumplir con la Constitución Política y con las leyes que de ella emanen, pues cada decisión debe ser por el bien y prosperidad de México, de lo contrario, la Nación se los demandará. El tiempo nos dará la razón, pues “Aquél que no conoce su historia está condenado a repetirla” (Napoleón Bonaparte), por ello, la Nación debe educar para tener ciudadanos informados, críticos y pensantes, que reflexionen para cambiar los errores y poder lograr un México mejor.










