Isabel Carreón Ponce de León
La democracia proviene del vocablo demos que se traduce como pueblo y kratós que significa poder y gobierno, es decir, el poder reside en el pueblo, teniendo como elementos el territorio, la población y el gobierno, derivado de todo esto es por lo que la población de un Estado puede hacer la remoción del poder.
Es por ello que el Estado democrático para poder regular sus elementos y relaciones con los demás Estados lo hace mediante una Constitución.
Mientras que la poliarquía es un sistema abierto y libre de organización estatal y gubernamental creado en el siglo veintiuno, que etimológicamente significa «muchos gobernantes”, al ser un término empleado para elegir el conjunto de procesos sociales existentes en los sistemas democráticos, teniendo como características la participación amplia en los trabajos públicos y una oposición tolerada.
Es por lo que la poliarquía es un tipo de democracia, como lo señala Robert Dahl “los gobiernos democráticos se caracterizan fundamentalmente por su continua aptitud para responder a las preferencias de sus ciudadanos, sin establecer diferencias políticas entre ellos”.
En este sentido, a pesar de que la democracia, ciertamente es un ideal, puede ser que algunos sistemas de gobierno se acerquen o se alejen de tal, de conformidad con ciertas características que tales sistemas debieran reunir para que funcionen correctamente, redefiniendo el concepto como poliarquía, en función de que los ciudadanos puedan:
1. Formular sus preferencias.
2. Expresar esas preferencias a otros y al gobierno mediante acciones individuales o colectivas.
3. Lograr que las propias preferencias sean consideradas por igual, sin discriminación en cuanto a su contenido y origen.
Ahora bien, para que esto puede darse, el Estado debe garantizar a sus ciudadanos: libertad de asociación y de organización, libertad de pensamiento y expresión, derecho al sufragio activo y pasivo, derecho a competir por apoyo electoral, fuentes alternativas de información accesibles, elecciones periódicas, libres y justas que produzcan mandatos limitados y existencia de instituciones que controlen y hagan depender las políticas gubernamentales del voto y otras expresiones de preferencias.
Es por lo que un Estado debe tomar sus acciones teniendo en cuenta la poliarquía, para que la sociedad pueda estar en aptitud de establecer un mayor grado de debate público sobre todos los asuntos públicos y, por otra parte, que exista mayor grado de accesibilidad a participar en las elecciones y en el gobierno.
Con la finalidad de tener una sociedad moderna, dinámica y pluralista, es decir, la existencia de una variedad de grupos y organizaciones permitiendo un nivel de tolerancia a los conflictos, además de una mayor participación en la postulación de candidatos y votación para la interacción en armonía.

Isabel Carreón Ponce de León
Secretaria de Estudio y Cuenta de la Ponencia de Presidencia Tribunal Electoral del Estado de Puebla









