El Heraldo de Puebla

3 de Diciembre: la deuda pendiente con la discapacidad en México

La discapacidad no es una lucha valiente o coraje en frente de la adversidad.  La discapacidad es un arte. Es una forma ingeniosa de vivir

 Neil Marcus

En aquel lejano 2001 México presentó ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) una propuesta para que se creara una convención internacional que reconociera los derechos de las personas con discapacidad. Esta propuesta fue aceptada por la ONU y, con el apoyo de México, se redactó y aprobó la actual Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad que entró en vigor en 2008. México, reconocido a escala internacional como promotor de la convención, fue uno de los primeros países en firmar y ratificar este importante tratado

A pesar de contar avances importantes en la inclusión dentro de los diálogos internacionales, el día de hoy el Estado mexicano sigue teniendo una gran deuda presupuestaria, social y moral con las personas con discapacidad.  De acuerdo con datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México hay 7.7 millones de personas con alguna discapacidad.Por otra parte, según las mediciones que realiza el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), el 48.6 por ciento de la población con alguna discapacidad, se encontraba en el 2018 en situación de pobreza. Lo cual equivale a 3 millones 742 mil 200 de personas; de las cuales, además, el 9.8 por ciento se situaba en pobreza extrema, lo que representaba alrededor de 754 mil 600. Cifras que representan una grave problemática para el desarrollo social de las personas con discapacidad.  La discapacidad motriz es de las más excluidas del derecho a la educación (sólo 36 por ciento de la población de 3 a 17 años que padece este tipo de discapacidad asiste a la escuela en el nivel que corresponde a su edad), seguida de la limitación mental (46.2), la discapacidad para caminar (68.5), la auditiva (74.9) y la visual (91.6). En salud, el sector de personas con alguna discapacidad experimentan mayor vulnerabilidad a desarrollar enfermedades prevenible: en 2018, el 12.4 por ciento no tenían acceso a servicios de salud, es decir, 954 mil 800, mientras que en 2010 el porcentaje de población con esta carencia se ubicaba en 30.2 por ciento. La carencia por acceso a la alimentación pasó del 34.6 por ciento en 2010 a 27.8 por ciento en 2018, ubicándose con 2 millones 140 mil 600 personas como parte de los grupos de población con mayor prevalencia de ausencia de lo básico, las comidas, solo por debajo de la población indígena.

Sin embargo, pese a datos estadísticos tan preocupantes, hoy las políticas y discursos del Gobierno federal siguen siendo opacos y sin fundamento, más allá de una supuesta inclusión que no existe y mucho menos le importa. Las personas con discapacidad exigen más soluciones y menos discursos, demandan que exista verdadera inclusión de fondo, no solo de papel. Que verdaderamente sean tomadas en cuenta como agentes de cambio de nuestra sociedad.

En el Día Internacional de las Personas con Discapacidad es de la mayor relevancia hacer un llamado urgente al Gobierno federal para que implemente políticas públicas trascendentes para el desarrollo de la sociedad. No solamente mediante la entrega de pensiones que solo permiten sobrevivir, pero que limitan el tener una vida plena, tal como la merece este sector de la población, ya que son sujetos de derechos como cualquier otra persona. Hoy más que nunca, las personas con discapacidad merecen ser reconocidas y potencializar sus conocimientos mediante verdaderas oportunidades de inclusión en el mundo laboral y educativo de nuestro país. Las personas con discapacidad tienen mucho que ofrecer al crecimiento de nuestro México. Y sus voces tienen que ser atendidas, no solamente con programas asistencialistas que solo las disminuyen en su condición humana.

Es urgente la asignación estratégica de recursos que tengan como prioridad la verdadera atención de sus necesidades y exigencias. Es prioritario trabajar en programas de educación integral. A partir, incluso, del nivel preescolar, para que los pequeños que no tienen una discapacidad comprendan y se sensibilicen sobre el tema, erradicando así, en las etapas más tempranas, la discriminación y la violencia contra otras personas.

En la actualidad, desafortunadamente, la inclusión es vista como un tema de moda. Un posicionamiento de forma, pero sin el fondo necesario para trascender en una sociedad donde todos debemos ser tomados en cuenta, sin que nuestra condición física sea considerada un parámetro adverso.

Hoy es tiempo de las personas con discapacidad.

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Blanca Alcalá
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