María Carolina Restrepo Gómez
Frente a las próximas elecciones del 2021 y en el marco de las campañas electorales, se da un incremento de intercambios discursivos entre los distintos actores políticos. Estos, de manera frecuente utilizan recursos persuasivos que buscan incidir de manera directa en una porción de la sociedad, generando consensos y disensos sobre temáticas centrales.
En esta dinámica tiene lugar la polarización, entendida como la postura de un grupo que supone la referencia negativa a la posición de otro grupo, percibido como contrario. Se trata de una compleja dinámica donde el acercamiento a uno de los polos implica no solo el alejamiento, sino el rechazo del otro.
La polarización implica una visión dicotómica, excluyente y que no considera los matices que configuran las interacciones políticas. Muchos discursos se construyen en el marco de nosotros-ellos. Un nosotros que homogeniza ideas y concepciones, y que delimita a un otro que no hace parte de ese imaginario colectivo, incluso que es el responsable de ciertas problemáticas. Diferentes líderes políticos centran sus mensajes en esta delimitación llevando las discusiones a este plano y no a los hechos de manera concreta y objetiva.
Otro de los elementos que ha contribuido a la polarización ha sido el consumo de noticias falsas, esto ha propiciado la construcción de mentiras emotivas, donde se da una distorsión de la realidad, apelando a recursos descontextualizando y exponiendo noticias o información de manera parcial o desvinculadas del tiempo.
La polarización no solo repercute en lo político, sino que permea otras esferas como lo económico y lo social. Un ejemplo de esto es la polarización de las posturas frente a la contingencia sanitaria, donde posturas irreconciliables generan una mayor complejidad para la construcción de decisiones que cuenten con legitimidad y contribuyan a la gestión de la crisis.
En conclusión, la polarización es un proceso complejo al que como ciudadanos debemos dimensionar y reflexionar, esto cobra importante relevancia en las próximas elecciones, dado que el incremento del debate político puede implicar la parcialización y la acentuación de polos confrontados. En este sentido, es importante una mayor responsabilidad ante el consumo de la información, la exigencia a los actores de emitir mensajes claros y la difusión del trabajo de organizaciones ciudadanas dedicadas a verificar las fuentes y la veracidad de la información para evitar caer en trampas persuasivas que no contribuyan al ideal de la deliberación pública.
En el curso de Marketing Político de la Universidad Anáhuac se discuten las distintas implicaciones de la polarización discursiva y la formación de opinión pública a partir de un análisis histórico de las elecciones, identificando los principales retos para las elecciones del 2021.

Candidata a Doctora en Ciencias de Gobierno y Política, Maestra en Opinión Pública y Marketing Político y Licenciada en Administración de Negocios Internacionales. Actualmente es Docente en la Escuela de Comunicación de la Universidad Anáhuac Puebla.









