Blanca Alcalá Ruiz
En unos días el año que transcurre habrá de concluir y con el, un atípico periodo que sacudió al mundo entero, la paralización de las actividades económicas, escolares y sociales ocurrieron de manera intempestiva, redescubrir formas de convivencia y la sana distancia se convirtieron en la nueva normalidad. La vulnerabilidad y resiliencia de los seres humanos son parte de las paradojas y de las lecciones aprendidas. En los asuntos públicos observamos aciertos de algunas autoridades pero también errores y omisiones de muchas otras que costaron afectaciones en diferentes áreas y con distintos alcances. En el balance, lo más lamentable la pérdida de vidas humanas que han hecho de esta pandemia la experiencia mas letal de la historia contemporánea, comparable quizás con el saldo de muertes ocurridas en la última Guerra Mundial.
Este año me tocó ver y vivir a la distancia, pero no por ellos menos duro e intenso la condición de los migrantes. Recordemos que vivimos el momento de mayor movilidad del planeta. Se estima que millones de ciudadanos hoy viven en un país distinto del lugar al que nacieron y en los últimos años las condiciones en las que realizan sus desplazamientos o viven han sido para muchos de ellos, de enorme desventaja. Para el caso de los mexicanos, se estima tan sólo que 11 millones viven en Estados Unidos, y al menos 5 de ellos están en condiciones de irregularidad. La pandemia también a ellos, les ha pasado factura, pérdida de trabajo, reducción de salarios, miles de fallecidos, cientos varados en estaciones migratorias, precarias e insalubres, así como programas cancelados y apoyos que llegaron a medias o nunca llegaron .
En ese contexto ocurrió la conmemoración del Día del Migrante el pasado 18 de diciembre, fecha importante para revisar su situación y al mismo tiempo visibilizar a algunos de ellos, en lo individual o colectivo de quienes en su actuar nos brindan lecciones de vida y de trascendencia por lo que hacen por su comunidad. Lo anterior nos llevo a reconocer a en una ceremonia virtual a 5 de ellos, a la Comisión de Distribución de Alimentos de la Federación de Clubes Zacatecanos del Sur de California, que se ha caracterizado por su organización y trabajo solidario y en esta pandemia no fue la excepción, organizados sin importar los riesgos del contagio, o las preferencias partidistas, sumaron aportaciones y trabajo voluntario para brindar viveres y su famoso Lecheton a sus paisanos de vecindarios de California. El encuentro nos permitio tambien reconocer a Pedro Ramos, poblano de origen quien además de su trabajo en favor de sus paisanos, ha mostrado interés especial por fortalecer la identidad y la cultura de los mexicanos residentes en Estados Unidos. Mención especial tuvo el Dr. Raúl Hinojosa por su trayectoria académica y apoyo en favor del movimiento migrante, su larga y sobresaliente carrera profesional lo ha llevado a construir iniciativas importantes como el Banco de Desarrollo de América del Norte, y programas de economía social que atiendan a la comunidad hispana. A Tony Moreno, por su trayectoria de mas de 5 décadas, contactando a los agricultores de los campos agrícolas de California, Texas y promotor entre otras iniciativas del derecho del voto de los mexicanos en el exterior y del Programa paisano. Asi tambien a Artemio Arreola, Presidente de Casa Michoacán y Director de la Coalición de Inmigrantes y Refugiados en Illinois, organizador y activista por su contribución al fortalecimiento de la Democracia en ambos países.
Cada uno de ellos, se ubica en áreas estratégicas para la atención de la comunidad migrantes, todos son promotores de causas y beneficios reales. Su ejemplo cotidiano, nos permite contrastarlo con lo que ocurre en el ámbito de lo publico en nuestro país donde las causas son olvidadas y los beneficios para la gente inexistentes. Paradójicamente, la conmemoración coincidió con la aprobación en el Senado de la República de modificaciones a la Ley de Banxico, y con ella la promesa que su ajuste traería beneficios a los migrantes y las remesas que envían a nuestro país. El mensaje resulta muy alentador, desafortunadamente el camino parece equivocado o al menos no certero. Pactar con los bancos una baja en las comisiones debió haber sido desde el principio de la Pandemia una iniciativa impulsada en el pasado y un compromiso explicito en el futuro. Por el contrario en este como en otros temas las omisiones son frecuentes y los buenos deseos permanentes pero irrealizables. La iniciativa en comento ni resuelve lo planteado y por el contrario ha abierto muchos flancos que debilitan a una institución autónoma y estratégica para el futuro de México. Es tiempo querido lector que queden atrás omisiones de programas y pasar de las buenas intenciones, a las buenas decisiones. Acciones asertivas y efectivas que atienda a los mexicanos que vivimos en el país, sin olvidar a los mexicanos migrantes que están fuera del territorio pero que son pilar de nuestro desarrollo. Hago votos porqué el 2021 sea un año que recupere salud y rumbo para todas y todos.

Blanca Alcalá
@SoyBlancaAlcala
blancaalcalar









