Leticia Montagner
La actuación de algunos ministros y ministras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), parece haberla convertido en aquella vieja serie radiofónica primero y luego televisiva de gran éxito denominada La Tremenda Corte.
Ayer se dio a conocer que la Ministra Yasmín Esquivel Mossa viajó en plena pandemia a San Antonio, Texas a inaugurar una Sala de Lactancia con su nombre en el Consulado del País, cuyo titular Rubén Minutti Zanatta fue su empleado; además aprovechó para vacunarse contra el Covid-19 y gestionar su matrícula de residencia pues reside en esa ciudad norteamericana desde hace 40 años.
Después hubo aclaraciones y negaciones, como de costumbre. ¿Por qué no pidió su matrícula hace años para evitar suspicacias? Si se vacunó EU no lleva registros.
También existen versiones periodísticas de que otro Ministro, Alberto Pérez Dayán viajó a San Antonio para aplicarse la vacuna.
La Constitución pide entre otros requisitos para ejercer ese alto cargo, gozar de buena reputación y fama, distinguido por su honorabilidad y nada que lastime su buena fama en el concepto público. Lo que hacen afecta esos principios éticos. Pero hay más casos.
Eduardo Medina Mora, renunció de manera sorpresiva en 2019 al ser acusado de irregularidades en su patrimonio y estaba siendo investigado.
Luis María Aguilar Morales fue acusado de corrupción en 2020 por el actual Presidente de la Corte Arturo Saldívar y sería investigado por la venta de exámenes para acceder a cargos de jueces y otorgar licitaciones sin contrato, cuando Aguilar Morales presidía el organismo.
Genaro Góngora Pimentel, en 2013 enfrentó una demanda por juicio de alimentos por una concubina con la que procreó dos hijos cuando era Presidente de la SCJN. Otra pareja lo demandó por pensión alimenticia y tratamiento para dos hijos enfermos, además de meterla a la cárcel.
Ernesto Díaz Infante, en 1988 fue objeto de acusaciones de corrupción e incluso fue declarado prófugo.
Y lo anterior sin contar sentencias a modo de ministros y magistrados. La duda en la reputación en integrantes del máximo órgano de impartición de justicia de nuestro país lacera la credibilidad y confianza en el Estado de Derecho.
Y si no guardan las formas, qué será con el fondo.

Periodista.
Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP.
Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









