El Cabildo del Ayuntamiento de Puebla aprobó una reforma al Capítulo 9 del Código Reglamentario Municipal (Coremun) para garantizar a poblanos que la impartición de justicia sea con perspectiva de género y respeto a los derechos humanos.
En sesión extraordinaria y detallando el punto, la presidenta municipal Claudia Rivera Vivanco aseguró que en la capital se debe eliminar un lenguaje «androcéntrico», así como sexista, por lo que se deben de respetar los derechos humanos de cada una de las personas.
Resaltó que con la reforma al Capítulo 9 del Coremun las y los poblanos tendrán acceso a la impartición de justicia a pesar de encontrarse alejados de los juzgados, fomentando además la conciliación como método de solución de los conflictos para generar una mejor convivencia entre los ciudadanos.
Va el programa «Puerta Violeta»
También, el Cabildo aprobó por unanimidad el dictamen de la implementación y puesta en marcha del protocolo de actuación sinérgica del proyecto para la protección integral de mujeres, niñas, niños y adolescentes que viven violencia de género en la capital, basado en la estrategia nacional «Puerta Violeta».
Durante la exposición del punto, la regidora Ana Laura Martínez, presidenta de la Comisión de Seguridad, comentó que toda mujer tiene el derecho de vivir libre de violencia, sin miedo y sin abusos por lo que con este programa brindará apoyo a quienes son víctimas de algún tipo de violencia.
En su momento, se detalló que el programa «Puerta Violeta» contará con una Unidad de Atención, que estará ubicada en la calle 16 Sur 1911, colonia Anzures, donde podrán acudir las mujeres de manera directa, víctimas de violencia.
De acuerdo al grado de violencia que presente la víctima, la mujer con sus hijos será canalizada al Refugio Temporal, con capacidad para 26 personas, donde podrán permanecer hasta 90 días recibiendo atención médica, psicológica y otros servicios.
La Unidad de Atención contará con una coordinadora, tres trabajadoras sociales, tres psicólogas, tres abogadas, tres médicas, tres pedagogas o educadoras, un auxiliar de lengua indígena, dos vigilantes, dos chóferes para trasladar y dos personas encargadas de la limpieza.
El programa en mención operará con recursos propios del municipio.
Foto: Hilda Ríos









