Leticia Montagner
Existe una reforma legal que establece la obligatoria igualdad salarial entre mujeres y hombres y que además, incluye normas y mecanismos que permiten detectar y sancionar la discriminación por género en materia de remuneraciones, tanto en las empresas privadas como en el sector gubernamental.
Aprobada por el Senado de la República, falta la anuencia de la Cámara de Diputados. Se trata de una modificación de 13 ordenamientos y obviamente de la Ley Federal del Trabajo, donde queda estrictamente prohibida toda acción u omisión que directa o indirectamente provoque o perpetúe la brecha salarial de género.
Se trata de un conflictp de discriminación que ha existido en México desde hace muchos años, por más que trabajadoras, organizaciones y académicas han abordado esta justa demanda.
Por ejemplo, recientemente Mary Goldsmith, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana de la CDMX, al igual que muchas otras han expresado en estudios que la falta de reconocimiento de las capacidades de las mujeres y el hecho de que muchas de las actividades que realizan no sean consideradas como trabajo, sino como de apoyo o auxiliares, propicia que las condiciones de desigualdad salarial y brechas de género prevalezcan.
Siempre ha existido por diversas causas una valoración menor de una misma actividad hecha por mujeres. Independientemente de que muchos de esos deberes son escasamente considerados como trabajo, más bien se contemplan como de ayuda, servicio y obligación.
Es costumbre que cuando una mujer entra al mercado laboral es poco valorada económicamente y al ocupar cargos más elevados se le ve como intrusas del campo laboral masculino.
Ojalá estos ordenamientos se cumplan y se haga justicia a la mujer. Vale la pena mencionar que en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y algunas universidades privadas, se cumple de antemano con la igualdad laboral de género, sobre todo en el área magisterial.
En el rubro de maestros hora clase, los y las docentes tienen el mismo tabulador de salario, aunque no se tenga la definitividad, igual acontece en medio tiempo y tiempo completo. Aquí no es un asunto de género, es un asunto de justicia y reconocimiento al trabajo, sin tomar en cuenta el sexo.
En los lugares donde se tiene que concientizar y debe permear dicha reforma -si se aprueba-, es en la iniciativa privada y en los puestos de confianza en los tres niveles de gobierno, federal, estatal y municipal, donde se les paga de manera discrecional a través de los famosos bonos. Por supuesto los sueldos más altos los tienen los hombres.

Periodista.
Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP.
Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









