jueves, junio 18, 2026
Anúnciate con nosotros
El Heraldo de Puebla
Hemeroteca
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Heraldo de Puebla
Sin resultados
Ver todos los resultados
Home Uncategorized

El mundo iluminado

Por Redacción
26 marzo, 2021
En Uncategorized
El mundo iluminado

La soledad en el amor

Por Miguel Ángel Martínez Barradas

Cada vez que encendemos el televisor, cada vez que tomamos el teléfono para llamar a alguien, cada vez que arrastramos la mirada en los viejos mensajes acumulados lo hacemos para negar nuestra soledad. Cada vez que oramos, cada vez que leemos, cada vez que escuchamos música, estudiamos, conducimos, trabajamos e incluso amamos, lo hacemos para olvidar que estamos solos. No importa si la casa es compartida, si los colegas son muchos, si los amigos de la infancia todavía nos buscan, si alguien a nuestro lado se recuesta y nos dice “buenas noches”, la soledad de cada uno de nosotros es una certeza indiscutible, innegable e irremediable. ¿Es posible ser felices a pesar de ello? ¿Es la soledad una condición que debería de ser resuelta?

Los siglos en que nuestra soledad comenzó son incontables y la memoria se pierde en ellos. Las sociedades antiguas eran paganas, esto quiere decir que depositaban su fe en los dioses de la naturaleza y ella fue durante siglos y para diferentes culturas la representación tangible e inmediata de lo sagrado; las culturas paganas de todo el mundo, si en algo coincidieron, fue que su culto por la naturaleza perseguía fines colectivos antes que personales, pues además de concebirla como rostro de lo divino era por ella que se perpetuaba la vida, alcanzando incluso resonancias en una dimensión ultraterrena en la que los desencarnados podían reunirse con otros que también se habían ya desprendido de sus cuerpos materiales.

La llegada del cristianismo cambió violentamente la manera en la que los individuos se relacionaban con la naturaleza, pero también entre ellos mismos. Ahora ya no se le rendía culto a los dioses del día ni de la noche, tampoco a los de los elementos, mucho menos a los de las pasiones humanas, todas estas divinidades fueron sepultadas en el cementerio de la memoria y su lugar lo ocupó una sola entidad que al mismo tiempo eran tres. Con la nueva religión se dio paso a la Edad Media, pero, también, a una concepción mucho más individualista del mundo, pues, si la salvación tenía que alcanzarse, ya no era colectiva como sucedía entre los paganos, sino absolutamente personal, es decir, cada quien comenzó a ver por su propia trascendencia, convirtiéndose en un estorbo la de los demás, y la naturaleza, si bien era entendida como la creación de un poder supremo y suprahumano, tenía más bien fines de subsistencia. Aquí es en donde nuestra soledad comenzó a formarse.

El cambio de paradigma, que todavía hoy tiene repercusiones profundas en nosotros, si bien podría parecer desesperanzador, realmente fue tan sólo el inicio de nuestra debacle, pues para un mayor mal estaba llamada nuestra soledad. El fin de la Edad Media está determinado por la conquista del poder por parte de la burguesía, que supo aprovechar los beneficios de la ciencia para desplazar, sutilmente, a la iglesia, sin embargo, esto, lejos de de recuperar el espíritu comunitario de las culturas paganas, acentuó nuestro grado de la soledad, y es que con la burguesía en el poder el mundo comenzó a adoptar la forma de una mercancía y el individuo el de una herramienta en la cual era posible aplicar una técnica de producción instrumental. Si fuera posible representar en una línea del tiempo nuestra soledad veríamos que de ser la vida del espíritu comunitaria pasó a ser individual, quedando después anulada como posibilidad, y el cuerpo, ya sin alma y vacío, fue llenado con un suplemento alimenticio (y venenoso) que hoy es llamado, sin que nadie sepa bien qué significa, “progreso”.

Sobre esta soledad nuestra y que no termina de extenderse, Luis Villoro nos dice: «El hombre de nuestro tiempo es, ante todo, un solitario, su consciencia es la del abandono. El cristianismo supone un primer paso en un camino de progresivo desprendimiento de la naturaleza y gradual ensimismamiento. Con él empieza a rechazarse la unificación afectiva con el cosmos. Con el mundo moderno nace una nueva concepción de las relaciones entre el hombre y la naturaleza. Poseso de un nuevo ideal de saber, el saber de dominio, el hombre moderno empieza a soñar con poseer la naturaleza, esclavizándola a su antojo. El rechazo de toda unificación afectiva con el cosmos nos lleva de la mano al rebajamiento de los sentimientos de amor hacia el hombre mismo. Debilitadas, socavadas en su base las posibilidades de participación en lo otro, el hombre moderno se ve empujado a encerrarse en sí mismo.»

La modernidad, es decir, todo aquello que viene después de la Edad Media y que concibe al mundo como un lugar digno de ser explotado en beneficio personal, agravó nuestra soledad. Por nuestra ignorancia tenemos una inclinación a pensar que en la historia, mientras más nos alejamos del pasado, mejores son las condiciones de vida, sin embargo, esto es tan ingenuo e ilusorio como tonto. Si somos superiores en algo con respecto a nuestros antiguos es sólo en nuestra egolatría, en creernos mejores tanto en lo moral, como en lo intelectual y espiritual. Si somos mayores en algo con respecto a los paganos y a los medievales, sólo es en nuestra ignorancia, y es que no sólo no sabemos nada a pesar de que la información está al alcance de nuestras manos, sino que, además, estamos solos, tanto porque lo sagrado se ha marchado a una dimensión inaccesible, como por el hecho de nuestros semejantes nos parecen ajenos.

¿Hay algún remedio para nuestra soledad? Villoro, como muchos otros que nos negamos a escuchar, propone que sí, y este remedio es el amor, pero no el que coloquial y equivocadamente conocemos, sino un amor que se vive con el otro y desde la soledad personal: «Luchando contra todo impulso de esclavizar, al otro lo mantengo en su libertad, lo quiero en la solitaria angustia de su elección». Existe una frase similar que dice que el amor es una lucha por la libertad, no la propia, sino la del otro. Nosotros no somos el mundo y éste no nos necesita. Hace mucho fuimos engañados, nos sembraron la semilla del egoísmo y la hemos aceptado. ¿Buscamos redimirnos? Entonces aceptemos que el único camino es la soledad en el amor.

www.elmundoiluminado.com

Etiquetas: El mundo iluminado
Redacción

Redacción

Publicación siguiente
Punto y aparte

Punto y aparte

Nuestras Secciones:

Puebla
Análisis
Capital
Global
Seguridad

EDICIÓN DEL DÍA

Lo Más Visto

Trump podría renovar el T-MEC, pero dice que prefiere no tenerlo
Global

Trump podría renovar el T-MEC, pero dice que prefiere no tenerlo

Por Redacción
17 junio, 2026
0

El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó este miércoles que posiblemente firme la renovación del T-MEC, pero que preferiría que el...

Leer másDetails
Trump asegura que la guerra con Irán terminó, pero Teherán no confirma un acuerdo
Global

Trump asegura que la guerra con Irán terminó, pero Teherán no confirma un acuerdo

Por Redacción
11 junio, 2026
0

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este jueves que la guerra con Irán "terminó hoy" y expresó optimismo...

Leer másDetails
Borrador automático
Puebla

MC llama a esperar tiempos ante aspiraciones de Camarillo

Por Julio César Morales
16 junio, 2026
0

Las aspiraciones del senador Néstor Camarillo Medina son “bienvenidas”, pero es necesario trabajar, dar resultados a los poblanos y esperar...

Leer másDetails
Sheinbaum destaca a México como certeza económica
República

Sheinbaum destaca a México como certeza económica

Por Redacción
12 junio, 2026
0

La mandataria de México, Claudia Sheinbaum, informó este viernes que sostuvo una reunión en el Palacio Nacional, sede presidencial, con...

Leer másDetails
Sin resultados
Ver todos los resultados

#SÍGUENOS

DIRECTORIO

Presidente
José Hanan Budib

Director general
Erick Becerra

Editor en Jefe
Javier González
Sánchez

Coordinadora Administrativa
Magda Velázquez

Diseño Creativo
Marcos Baleón

Gerente Comercial
Katia López

Jefe de Sistemas
Eliezer Uscanga Sena

SECCIONES

Oficinas de El Heraldo de Puebla
15 Oriente 422, int. 1 Col El Carmen
72530 Puebla , Puebla
México
De Lunes a Viernes de 9:00 hrs a 18:00 hrs.
Ventas y suscripciones:
whatsapp ventas:  221 778 1402
Telefono Oficina:  222 409 40 94
[email protected]
[email protected]

Welcome Back!

Login to your account below

Forgotten Password?

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In

Add New Playlist

Utilizamos cookies para ofrecerte la mejor experiencia en nuestra web.

Puedes aprender más sobre qué cookies utilizamos o desactivarlas en los ajustes

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Puebla
  • Capital
  • Análisis
    • Pepe Hanan
    • Erick Becerra
    • Ignacio Suárez «el Fantasma»
    • Óscar Tendero García
    • Leticia Montagner
    • Luis Gabriel Velázquez Acosta
    • Luis González
    • Alejandro Cañedo Priesca
    • Ángel Sarmiento
    • Alfonso González
    • Álvaro Ramírez Velasco
    • Alejandro Moreno
    • Análisis UPAEP
    • Andrés Beltramo Álvarez
    • Análisis Anáhuac
    • Blanca Cruz García
    • Carlos Lara
    • Gabriel Cordero
    • Roberto Quintero
    • Fernando Jiménez
    • Guillermo Cobos Fernández
    • José Luis García Parra
    • Irma Gómez Castañeda
    • Héctor Rodrigo Ortiz
    • Mauricio García León
    • Maia Becerra
    • Miguel Ángel Martínez Barradas
    • Maritza Mena
    • María Arteaga
    • Nora Escamilla
    • Rubén Furlong
    • Roberto Quintero
    • Ricardo F. Macip
    • Ray Zubiri
    • Ivan Mercado
  • República
  • Global
  • Escena
  • Seguridad
  • Xtremo
  • MujERES
  • Especial
  • Arte
  • Hemeroteca
  • Directorio
    • Código de Ética
    • Misión, Visión y Valores
    • Declaración de RSE
    • Aviso de Privacidad
    • Responsabilidad Social
    • Directorio Editorial

© 2021 El Heraldo De Pubela  Todos los derechos reservados

Powered by  GDPR Cookie Compliance
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.