Programas clientelares del gobierno
Por Leticia Montagner
Desde tiempos inmemoriales, el viejo sistema político, encabezado por el PRI, se consolidó a través de los llamados programas sociales, sin embargo había uno, el más destacado, siempre en contra de la pobreza.
En tiempos de Carlos Salinas, se llamó Solidaridad; con Ernesto Zedillo lo intitularon Progresa; Oportunidades se le nombró con Vicente Fox y Felipe Calderón, con Enrique Peña se le denominó Prospera.
Ahora, con Andrés Manuel López, el programa principal contra la pobreza lo denomina Bienestar. Se incluye la Pensión para Adultos Mayores, Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro.
Lo anterior viene a cuento, porque en esos años, los partidos de oposición vociferaban y condenaban a la hoguera el reparto de dinero sobre todo en tiempos electorales.
Acusaban al Gobierno Federal de inducción al voto, manipulación electoral y una sarta de lindezas, a tal grado que el Gobierno detenía el reparto de fondos de los programas durante dos o tres meses.
Sin embargo, esa oposición que está ya enquistada en el poder, que hizo uso de las banderas contra los programas sociales, y que era secundada por muchos representantes sociales y medios de comunicación, hoy día en tiempos electorales anuncia con todo cinismo que se incrementarán e incluso que se adelantarán para ayudar a los pobres.
En Oaxaca, López Obrador anunció el domingo la reducción de edad a 65 años para su programa estrella de adultos mayores y los aumentos que habrá hasta el 2024, sin embargo él mismo elevó a 68 años el beneficio del programa cuando era de 65 años, ahora en pleno proceso electoral notifica nuevamente la reducción de edad. Esta población rebasa los 10 millones de personas que siempre votan.
Gobierno clientelista era la acusación menos grave que estos días ha anunciado el Presidente de la República, que lo mismo invita a un pacto o acuerdo a los gobernadores para no intervenir en las elecciones, que ignora al Instituto Nacional Electoral y que es denostado con frecuencia.
Obviamente no se induce al voto, que sería calificado como delito grave, pero se explota el agradecimiento de los mexicanos, para el partido en el poder, sería el voto cautivo.
Como hemos escrito en otras ocasiones. El poder transforma y cambia a las personas, independientemente de los partidos políticos. Cuestiones de forma y fondo.

Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









