Leticia Montagner
En las celebraciones del Día Internacional del Trabajo, ya poco celebrado con las tradicionales marchas y manifestaciones debido a la pandemia, destaca un grito de auxilio de millones de mujeres, agobiadas por dos trabajos, el de larga distancia o home office y el de las labores domésticas.
Annabelle Sulmont, Coordinadora del Proyecto Iniciativas Gerenciales del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), presentó el estudio Madres Trabajadoras y Covid-19. Efectos de la Pandemia en Circunstancias de Teletrabajo en México, donde destacó que las mujeres con tareas remuneradas, dedican 20 horas a la semana a ocupaciones no remuneradas, mientras que los padres les dedican sólo cinco horas a la semana.
Por ello, el trabajo a distancia está detonando en muchas mujeres que son madres, un sufrimiento inédito y un agotamiento crónico en virtud de la falta de existencia de espacios propios a nivel físico y de tiempo.
Las conclusiones del estudio son impresionantes:
La instalación repentina de los centros de trabajo en los hogares reveló que la separación entre las vidas profesional y personal resultó ser muy frágil.
Las mujeres no esperaron la pandemia para organizar ambas responsabilidades. Muchas ya lo hacían antes del Covid-19, con una agudización inédita de riesgos en su salud física y mental.
Es un mito la idea de que lo laboral y lo personal son dos esferas separadas, las cuales deben organizarse, una en función de la otra, con una perspectiva de derechos.
En el camino hacia la igualdad sustantiva, la repartición de las tareas domésticas y cuidados del hogar, no es personal, debe atenderse socialmente con medidas para transformar roles y asimetrías.
La conclusión final es clara: Debe alentarse y facilitarse que los hombres participen en mayor medida en labores en el interior de los hogares. Los gobiernos, empresas y población en general deben impulsar este papel para que se haga de forma igualitaria y con corresponsabilidad.
Datos oficiales indican que se ha perdido 1 millón 300 mil empleos formales de mujeres en condición de teletrabajo y que hay un conflicto entre conciliar trabajo a distancia, crianza, educación y labores del hogar.
La pandemia nos colocó a las mujeres en condiciones peores a las que existían antes de la emergencia, somos responsables de las labores domésticas y de los cuidados, somos maestras, enfermeras y salimos a comprar alimentos.
Por ello, en el Día Internacional del Trabajo y siempre, decimos que es tiempo de dejar atrás el concepto de la abnegada mujer mexicana que puede y debe realizar todo el trabajo.

Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP.
Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









