Por Roberto Quintero
Podría parecer un desacierto el preocuparnos por la responsabilidad social de nuestras empresas en esta etapa de recuperación postpandemia, sin embargo es todo lo contrario, ser socialmente responsable es la mejor estrategia para salir adelante ante el reto.
Ser socialmente responsable para una empresa, significa ser un buen ciudadano corporativo, es decir actuar con ética, honestidad, civismo, y compromiso con nuestro entorno.
El empresario socialmente responsable no solo se preocupa y ocupa por lo que ocurre de la puerta del negocio hacia adentro, sino también por lo que ocurre hacia afuera, reconociendo que si no es parte de la solución, se es parte del problema.
El confinamiento ha generado efectos devastadores en las empresas, sin embargo las empresas socialmente responsables son las que menos afectaciones han sufrido con los embates, y la explicación es simple: Es rentable vivir en valores en la empresa, ya que se construye un sólido tejido social con los grupos de interés: clientes, colaboradores y sus familias, próximas generaciones, directivos, accionistas, competidores, proveedores, comunidad, y gobierno.
Una empresa que afronta situaciones de retos pero está apoyada por su entorno, sus clientes, sus colaboradores y sus familias, y sus proveedores, seguramente logrará superar la crisis.
Recordemos que la empresa es una gran trinchera para humanizar a la sociedad, ya que estamos comprometidos con la generación de valor, pero este debe ser valor compartido.
En Puebla, organismos como es la Unión Social de Empresarios de México y Grupo Proactivo, te pueden ayudar a iniciar el camino hacia la responsabilidad social de tu empresa.
No hay pretextos, ni el momento, ni la nueva normalidad, deben distraerte de ello, ser socialmente responsable es rentable y genera condiciones de permanencia y éxito.










