Por Ernesto Ordaz Moreno
Una vez concluida la exaltación propia de las elecciones, se regresa a la vida cotidiana y, por ello, resulta importante poner atención y trabajar, como sociedad, en generar confianza, si, reitero, entre nosotros, en cada uno de los mexicanos y habitantes de nuestro país. La historia demuestra que nuestro mosaico cultural y accidentado territorio ha estado viviendo más en desconfianza que en una comunidad de intereses comunes.
La confianza se construye día con día, con mucho cuidado, pues fácilmente puede quebrarse. A tal efecto, debemos generar mecanismos de comunicación abierta, constante y directa, con respeto a los argumentos y opiniones diferentes, pero siempre, indiscutiblemente, cumpliendo de manera responsable los compromisos adoptados y los acuerdos, es decir, actuando con verdad.
Por ello, se resalta la trascendencia de la confianza,pueses esencial, ya que genera estabilidad, la que, a su vez, nos lleva a la inversión, al crecimiento y al desarrollo. En efecto, la confianza se asocia con las iniciativas, con la generación de ideas y la adopción de riesgos de inversión que se transforman en empresas, en negocios que producen riqueza.
Luego, tenemos la enorme tarea de crear una atmósfera social de confianza, para ello, debemos poner el ejemplo, de forma demostrativa contagiar a los demás que, siendo responsables y éticos, se puede lograr salir de la crisis de desánimo, pesimismo y desconfianza, en la que estamos inmersos; así, acabaremos con la negatividad de la corrupción.
En la vorágine de la modernidad digital del mundo globalizado, con las transacciones cada vez más impersonales, la confianza adquiere un mayor rango de importancia y permanencia, ahí está la obligatoriedad del “compliance” para muchas empresas. Y es en este punto de inflexión en donde la sociedad y el Estado deben interactuar a través de leyes e instituciones sólidas, aprovechando a la ciencia del Derecho, como auxiliar en la realización de la seguridad y certeza que otorga lo jurídico.
Sin importar el estilo de gobierno, sea de izquierda o de derecha, socialista o capitalista, liberal o conservador, el ciclo económico continúa operando, manteniendo su ritmo y movimiento. Y, lo económico, por si no lo recordaban, se nutre de la confianza y de orden para satisfacer necesidades.
Y en ese basto universo intelectual resalta la figura del Notario Público como custodio de la verdad legal y la certeza o seguridad jurídica sustentada en la confianza, cuya actuación será, cada vez, más frecuente en la totalidad de las actuaciones de las personas.
Una de las inversiones económicas recurrentes en la sociedad, se refleja en el mercado inmobiliario. Se recomienda que, previo a invertir en un inmueble, busque la asesoría de un experto, tanto a un corredor inmobiliario como a un Notario Público, quienes le podrán otorgar información valiosa para que tome la mejor decisión.
El corredor inmobiliario puede asesorarlo en la ubicación del inmueble, que esté en una zona que proyecta buena plusvalía, seguridad, si le podrán otorgar los permisos para el fin que pretende, si hay sobrevaluación del mercado en la zona de ubicación, le recomendará a algún perito para revisar el estado que guarda el inmueble, si cuenta con los permisos de alineamiento, número oficial, uso de suelo, entre otros, mismos que le serán solicitados por el Notario Público al momento de iniciar el trámite de formalización en Escritura Pública. El no contar con los permisos y derechos necesarios sólo provocará retardo o entorpecimiento de la operación.
En las participaciones siguientes, se brindará información necesaria para la seguridad y confianza en las diferentes transacciones que se deben llevar a cabo ante un Notario Público. El propósito será proveerle de datos para la adecuada toma de decisiones y que su dinero lo invierta con plena confianza.










