El Heraldo de Puebla

Hablemos del hombre

Por Carolina Gómez Macfarland

ATRAPADA

Y ahora, ¡con quién me voy!

Porqué una chica puede sentirse entre la espada y la pared cuando los padres tienen un conflicto.

Las relaciones de pareja dentro de un sistema familiar, pueden ser muy complejas. No solo se es padre, no solo se atienden las necesidades básicas de los hijos, una pareja sigue siéndolo siempre. Y sus problemas relacionales pueden afectar drásticamente a cada uno de los miembros de la familia, que inevitablemente se enredan en una telaraña tejida por la confusión.

Pero esto, no sepuede evitar. Es parte de la propia interacción humana. Y los hijos siempre tienden a proteger al padre que creen más débil, una tendencia normal, una inclinación a demostrar su amor y protección, a ser leales con esa persona que se presenta víctima de un atroz engaño, una ofensa que debe ser castigada. Aun, cuando se ama a ambos.

El enredo comienza cuando un hijo se sobre involucra en un asunto que solo pertenece a dos. Y aunque siguen siendo sus padres, hay temas que solo incumben a la pareja, una intimidad en la que, en teoría, nadie más puede participar.

Sin embargo, hay una necesidad de tomar partido y de defender a quien se supone, sufre más.

Pero, ¿puede un hijo resolver los asuntos románticos de sus padres? ¿debe proteger a uno de ellos? ¿es su trabajo salvar su relación?

El orden universal nos indica que, los padres dan y los hijos deben tomar. Los padres cuidan a los hijos y los hijos toman y piden y se mantienen en ese lugar, de hijos. Pues solo les tocará ser responsables de la vida de alguien más, cuando sean padres.

Esto no quiere decir que no colaboren en el hogar, dando apoyo y cuidados cuando sea necesario. Sin embargo, nunca podrán colocarse por encima de los padres, jamás podrán decidir asuntos propios de la autoridad, ni inmiscuirse en asuntos de pareja. Si ese fuera el caso, romperían con el orden jerárquico y seguramente habría caos.

Y no, por esta razón, un hijo no puede resolver los problemas íntimos de los padres. Y esto claramente atrapa a un chico que, a pesar de sentir pena por uno de ellos, aún ama al otro padre, cuando éste, asume un rol responsable y amoroso.

Atrapado entre dos lealtades, entre dos amores, entre dos frentes de guerra.

Entonces, ¿cómo acomodar o acomodarse ante esta circunstancia?

Tal vez esto ayude. Dirigirme al “malo”, pero bueno para mí. Sintiéndome angustiada porla desesperación, sin reconocer si esa inquietudes propia o le pertenece al otro, a la pareja. Y finalmente, decirle lo que siento.

“PAPÁ:

A veces siento que las cosas no parecen tener orden, no les encuentro forma, y me siento perdida.

Son momentosdifíciles, que vivo en soledad.

Y, cuando miro con atención a mi alrededor, lo que veo tampoco me tranquiliza.

Esta realidad de ver a mi familia viviendo momentos de crisis y de dolor, solo me hace sentir que no hay esperanza y me provoca frustración y tristeza.

Entiendo que la vida no termina aquí, que hay vida afuera, que hay todo un mundo que explorar, pero tanta bruma no me deja ver bien.

Se que hay cosas que no me corresponde arreglar, que los problemas entre mamá y tú, no son mi asunto, pero me duele verla sufrir, aunqueno debería tenerle lástima. Supongo que tienen sus razones para estar así, algo que solamente ustedes conocen. Pero yo necesito ver en ti y en ella, a los padres, a los adultos que deben protegerme y cuidarme, parapoder sentirme amada y segura.

Pues siento que estoy sosteniéndolos, y el orden no se estárespetando. No me toca ser a mí, ni la madre, ni el réferi, ni el cupido de ustedes dos. Y no sé qué hacer. Me siento atrapada.

Sin embargo, reconozco y agradezco que seas un hombre trabajador, que se esfuerza por darnos todo lo que necesitamos. Que sabe tomar decisiones, y que, aunque de una forma a veces extraña, demuestrasu amor a cada instante.

¿Debo odiarte por lastimarla? ¿Debo amarte y sentirme culpable? Es complicado para mí tomar una postura, porque los quiero a ambos.

Perosí, te amaré y tomarécon agradecimiento lo que me das, y me desprenderé de asuntos que no me pertenecen. Seguiré siendo la mujer valiosa que soy, seguiré madurando y disfrutando de la vida, y tomando de mis padres lo que me corresponde.

Te acomodaré en mi corazón de una forma respetuosa y muy amorosa, porque te amo con toda mi alma.

Gracias por todo, papá.”

Porque no se trata de vengar a alguien. O de luchar batallas que no son nuestras. No nacimos para estar atorados entre nuestros padres y sus problemas. La relación que tengamos con ellos será muy nuestra, única y especial. Y porque sí es posible amarlos, respetar sus decisiones y aun así seguir creciendo plenos.

Y RECUERDEN, TODO SALDRÁ BIEN AL FINAL. Y SI LAS COSAS NO ESTÁN BIEN, ENTONCES, TODAVÍA NO ES EL FINAL.

Carolina Gómez Macfarland
Centro de Psicoterapia Puebla

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