Investigadores de Física y Agroecología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), así como la tesista Diana Rosales Herrera, de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas, brindan una propuesta interdisciplinaria a partir de la teoría de percolación, para crear esquemas de cultivo que eviten o reduzcan su propagación en sembradíos sin la necesidad de utilizar agroquímicos.
Este trabajo conjunto dio origen a tres artículos, el último publicado en junio de este año en la revista Chaos: An Interdisciplinary Journal of Nonliner Sciencie, el cual recibió buenas críticas de la comunidad científica, reflejadas en dos galardones: Futures Articles y Scientific Highlight Articles por parte del American Institute of Physics.
El objetivo principal es modelar la dispersión del patógeno (Phytophthora) sobre una plantación, como un fenómeno de transporte que ocurre sobre un medio aleatorio, esto con la intención de determinar las condiciones de susceptibilidad de las plantas, el porcentaje de suelo inoculado y la densidad de terreno sembrado necesario para garantizar una disminución en la propagación y sus posibles consecuencias.

El doctor en Física, Jhony Ramírez Cancino, quien colabora con el Centro de Agroecología del Instituto de Ciencias (ICUAP), señaló que en este trabajo se incluyen las aportaciones de físicos, matemáticos, computólogos, agrónomos y biólogos, un reto en sí mismo para atender una problemática muy específica, como lo es la diseminación de este patógeno, reuniendo conocimientos y lenguajes de diferentes áreas.
En su ambiente natural, Phytophthora -que abarca más de 50 microorganismos responsables de la muerte de diversas especies vegetales- se encuentra en forma de pequeños sacos llamados esporangios, que al estar sumergidos en agua liberan de 20 a 40 esporas biflageladas capaces de detectar la presencia de plantas y nadar hacia ellas a través de finas películas de agua. Una vez que el patógeno hace contacto con la planta, afecta las raíces y el tallo, la marchita y pudre sus frutos.
En su trabajo de tesis, la estudiante Diana Rosales, con asesoría de los doctores Jhony Ramírez y Hugo Cruz, se plantearon estrategias de siembra alternada (intercropping) para evitar la propagación de Phytophthora en terrenos de cultivo.
Un ejemplo de las técnicas de siembra alternada son los cultivos llamados milpas, donde se intercalan maíz, frijol y calabaza.
Tanto en pruebas de campo como en laboratorio, pudieron observar que existen plantas que no manifiestan los síntomas de la enfermedad tras ser expuestas al patógeno, lo que permite definir la susceptibilidad de una planta como la probabilidad de que enferme después de ser expuesta.









